El documento examina la influencia del Renacimiento italiano en España durante los siglos XV y XVI, destacando la introducción de formas artísticas impulsadas por la monarquía y la nobleza en un contexto marcado por el autoritarismo y la unidad religiosa. A pesar de la fuerte tradición gótica y mudéjar, se desarrollaron estilos como el plateresco, que combinaba elementos góticos con decoraciones renacentistas, formando una hibridación característica del arte español. Asimismo, se detalla cómo los modelos renacentistas se incorporaron gradualmente en la arquitectura, reflejando la búsqueda de una identidad cultural propia en un vasto imperio.