El documento describe la evolución de la pintura de Velázquez a través de sus obras más significativas. Se forma en Sevilla con un estilo tenebrista y naturalista, para luego desarrollar en Madrid un estilo más luminoso y matizado, influenciado por Rubens e Italia. En su madurez logra una pintura más libre, con pinceladas sueltas y colores ricos, captando sutilmente la psicología y la luz. Sus retratos reales son obras maestras que plasman la grandeza de la monarquía españ