La mayoría de las personas subalimentadas del mundo se encuentran en Asia meridional y África subsahariana. Aunque el hambre crónica ha disminuido a nivel mundial, sigue habiendo cientos de millones de personas afectadas. La malnutrición, en todas sus formas, perjudica el desarrollo y puede causar retraso en el crecimiento de los niños, enfermedades crónicas y mayor riesgo de muerte. Invertir en nutrición mejora la productividad y la salud de una nación.