Jesús nos devolvió la amistad con Dios perdida por el pecado original de Adán y Eva. El pecado original causó una ruptura con Dios, con nosotros mismos, con los demás y con la creación. Jesús vino a salvarnos y a través de él podemos recuperar la amistad con Dios, reconciliarnos con nosotros mismos y con los demás, y reconciliarnos con la creación.