Los estudiantes aprenden sobre la desobediencia de Adán y Eva hacia Dios al comer el fruto prohibido en el Jardín del Edén. A través de actividades como armar rompecabezas y responder preguntas, los estudiantes reconocen que la desobediencia es pecado y aleja a las personas de Dios. Al final, los estudiantes se comprometen a recurrir a la oración para no ceder a la tentación de desobedecer.