Las empresas familiares representan el 75% del PIB y generan más del 70% del empleo, pero solo el 8% alcanza la tercera generación. La continuidad generacional se busca mediante un equilibrio entre la gestión empresarial y la dinámica familiar, evitando confusiones entre los patrimonios. Se recomienda el uso de protocolos familiares y consejos para regular las relaciones y asegurar la armonía entre familia y empresa.