La gestión de la marca como empleador es crucial para atraer y retener talento, donde no solo los salarios son determinantes, sino también factores como la cultura organizacional y el equilibrio entre vida personal y laboral. La reputación de una empresa se construye a partir de la confianza de los empleados y su percepción sobre cómo la organización cumple sus expectativas. Este proceso requiere sinergia entre talento humano y marketing, con un enfoque en comportamientos sostenibles y objetivos claros.