Hegel consideraba que la filosofía política no podía separarse de su filosofía general debido a la naturaleza sistemática de su doctrina. Para Hegel, la historia es la manifestación racional del Espíritu Absoluto, donde incluso los eventos aparentemente irracionales son necesarios. El Estado encarna el Espíritu Absoluto y los individuos alcanzan su libertad al servir al Estado de acuerdo con la Razón objetiva más que la subjetiva. El Estado está compuesto por los poderes legislativo, ejecutivo y la corona,