La inteligencia emocional es la capacidad de interactuar con el mundo teniendo en cuenta emociones y habilidades como la autoconciencia y la empatía, fundamentales para una adaptación social efectiva. Esta habilidad, definida por Goleman, se compone de inteligencia intrapersonal e interpersonal, y sus cualidades incluyen el autoconocimiento, la autorregulación y la motivación. En el ámbito educativo, la inteligencia emocional mejora el aprendizaje, resuelve conflictos y promueve una convivencia armoniosa en las aulas.