Este documento presenta la inteligencia emocional como un factor clave para el éxito en las organizaciones del siglo XXI. Explica que la inteligencia emocional implica la capacidad de reconocer y manejar los propios sentimientos y los de los demás para motivar eficazmente y gestionar las relaciones. También destaca que la inteligencia emocional se puede aprender y es más importante que el coeficiente intelectual para el liderazgo y el rendimiento personal y profesional.