La microscopía electrónica utiliza electrones para ofrecer un mayor poder de resolución comparado con la microscopía óptica, permitiendo la visualización detallada de estructuras celulares. Existen dos tipos principales: la microscopía electrónica de transmisión (TEM) y la microscopía electrónica de barrido (SEM), cada una con sus propias ventajas y desventajas en cuanto a resolución y tipo de imágenes producidas. La preparación adecuada de las muestras es crucial, ya que afecta directamente la resolución y la calidad de la imagen obtenida.