El documento discute el consentimiento informado del paciente como un elemento fundamental de la relación médico-paciente y un aspecto clave para determinar la responsabilidad médica. Explica que para que el consentimiento sea válido, debe ser otorgado de manera libre y sin vicios por una persona con capacidad legal, y que la información provista al paciente debe ser completa y veraz. También señala que la existencia de un documento de consentimiento puede servir como prueba de que se respetó la voluntad del paciente.