El documento aborda la relación entre calidad y educación en el contexto de la crisis mundial, subrayando la necesidad de transformar prácticas tradicionales para preparar a las nuevas generaciones. Se destaca que la calidad educativa no debe ser medida únicamente por criterios económicos, sino que debe considerar también elementos pedagógicos y sociales. Finalmente, se enfatiza la importancia de contextualizar la calidad educativa en relación con los fines y objetivos políticos de la educación.