La calidad del sistema educativo se determina por su eficacia, eficiencia, productividad y equidad, influidas por factores individuales y familiares como el capital social y humano. La influencia del entorno familiar y socioeconómico es crítica para el rendimiento escolar, y la escuela tiene un impacto limitado en comparación con estos factores. La evaluación y acreditación son fundamentales para asegurar la calidad educativa, pero deben ser legitimadas por la comunidad para evitar la exclusión y promover el cambio.