El documento analiza la evolución de la educación en Chile desde el gobierno de Salvador Allende hasta la actualidad, destacando la influencia de las políticas públicas y la regulación educativa. Se comparan dos normativas clave, la LOCE y la LGE, señalando que ambas enfrentan críticas por marginar a estudiantes vulnerables y no abordar adecuadamente los desafíos educativos. A pesar de los avances propuestos por la LGE, se plantea un cuestionamiento sobre si se prioriza la mejora educativa o simplemente se busca sostener una economía que depende de mano de obra barata.