La ira es una emoción que involucra respuestas corporales, cognitivas y de comportamiento. Se localiza principalmente en los lóbulos frontales y temporales del cerebro. Experimentar ira conlleva un aumento de la frecuencia cardíaca, la presión arterial y los niveles de testosterona, así como una disminución de los niveles de cortisol. Es importante identificar la causa de la ira, practicar la empatía y usar técnicas de relajación para regularla de manera efectiva.