Ulises y su tripulación enfrentan múltiples peligros tras salir de la isla de Circe, incluyendo las sirenas y los monstruos Escila y Caribdis. Aunque Ulises se amarra al mástil para escuchar el canto de las sirenas, sus hombres, al ceder a la tentación de descansar en una isla, sacrifican el ganado del sol, lo que provoca su destrucción y la muerte de todos sus marineros. Ulises sobrevive y llega a la isla de la ninfa Calipso, mientras Escila y Caribdis siguen siendo símbolos de peligros inminentes.