La leyenda narra la historia de una lavandera que tenía una calavera en su casa a la que le prendía una vela los lunes cuando salía a trabajar. Un día se olvidó de prender la vela y un hombre entró a robar, pero la calavera lo asustó y lo hizo huir. La calavera cumplió su función de proteger la casa de la lavandera.