Este documento presenta tres retos principales para los gestores de formación local:
1. Profesionalizar la figura del gestor de formación y dotarla de mayor reconocimiento, ya que actualmente sus tareas suelen estar repartidas entre varios trabajadores y no reciben formación específica.
2. Mejorar la detección de necesidades formativas mediante una mayor participación de los trabajadores y una mejor colaboración entre departamentos.
3. Aumentar el seguimiento e impacto de la formación para demostrar su valor e importancia en las organizaciones locales