El mantenimiento preventivo se refiere a tareas planificadas que garantizan la funcionalidad de los activos durante su vida útil, mejorando la disponibilidad y confiabilidad del equipo. Se clasifica en varias categorías y su implementación busca maximizar la eficacia operativa a través de la participación de todos los departamentos involucrados. Aunque ofrece beneficios significativos, también conlleva desventajas como la inversión inicial y la necesidad de motivar al personal para mantener su compromiso.