Posición
institucional
No. 48, Junio de 2015
1
I. Contexto
Uno de los mayores desafíos económicos en El Salvador,
como en muchos países en desarrollo, es la insuficiente
generación de empleo formal, ya que la informalidad es alta
entre los ocupados. De acuerdo con la Encuesta de Hogares de
Propósitos Múltiples (EHPM) 2013, solo el 31.1% de hombres y
27.6% de mujeres en edad de trabajar se encontraban afiliados
a algún tipo de seguridad social. Además, se estima que cada
año el país necesitaría crear más de 60,000 empleos para
absorber la nueva fuerza de trabajo, pero la realidad es aún
muy distante. Por ejemplo, en febrero de 2015, cotizaron al
Instituto Salvadoreño del Seguro Social 795,411 trabajadores,
es decir, 8,369 cotizantes más que en febrero de 2014; a pesar
de este aumento, los empleos generados hasta febrero de
2015 son solo el 27% de los 30,527 que se lograron aumentar
al mismo mes de 2014.
Esta situación incide en el nivel de pobreza y está asociada
con el lento crecimiento económico que aqueja al país –en
la última década el aumento del PIB real promedió cerca de
1.7%– siendo esta una limitante para mejorar las condiciones
de vida de varios segmentos poblacionales, a través de
empleos de calidad. En tal sentido, la implantación de políticas
públicas apropiadamente fundamentadas, para mejorar el
acceso y permanencia dentro del mercado laboral del país, es
de gran trascendencia.
En este contexto, el estudio denominado “Dinámica
del mercado laboral de mujeres y hombres en El
Salvador”(Haga click aquí para ver el estudio) elaborado
por FUSADES (2015), como parte del proyecto coordinado por
la Fundación Internacional para el Desafío Económico Global
(FIDEG), con el financiamiento de International Development
Research Center (IDRC), aporta información sobre el trabajo y
las características personales e institucionales que promueven
la inserción de mujeres y hombres en la fuerza laboral, con
énfasis en las mujeres que son exitosas en insertarse al
mercado de trabajo –considerando que la desigualdad de
género es un desafío–.
Por medio del uso de datos de panel a nivel individual y
de hogar, el cual fue construido utilizando la EHPM 2008-
2012, se examinaron las transiciones entre estados laborales
favorables, no favorables y la inactividad; asimismo, cómo esas
transiciones son influenciadas por características individuales,
del hogar, del entorno y del trabajo. Se considera como estado
laboral favorable el empleo asalariado formal y el trabajo por
cuenta propia con un ingreso superior al salario mínimo. El
análisis se complementa con entrevistas a profundidad con
mujeres, del área rural y urbana, de diferentes perfiles.
Los resultados obtenidos permiten ampliar conocimiento
sobre las condiciones de trabajo de la población, incluyendo
temas como, los aspectos que contribuyen a que hombres y
Estudios
Económicos
DEC
Dinámicadelmercadolaboral
demujeresyhombresen
ElSalvador
mujeres obtengan un trabajo favorable; cuáles son los factores
de exclusión o inclusión en el mercado laboral; también, sobre
qué acciones se pueden realizar para que hombres y mujeres
estén mejor preparados para insertarse en un trabajo estable
y de calidad. Además, se formulan recomendaciones de
política pública en esta materia.
II. Principales hallazgos de
la investigación
El estudio encontró hallazgos interesantes, entre los que
destacan:
a)	 Un crecimiento económico más alto, favorece más la
inserción de las mujeres en el mercado laboral.
b)	 La participación laboral femenina ha sido baja,
equivalente a la mitad de la masculina en los últimos 15
años; sin embargo, una vez que la mujer se incorpora al
mercado laboral, lo hace en la misma proporción que
los hombres en categorías ocupacionales tales como
asalariado, trabajo por cuenta propia, etc., la diferencia
radica en el sector donde se insertan.
c)	 Las brechas de salario entre hombres y mujeres para
sectores formales, tienden a disminuir a mayor nivel
educativo, hasta ser inexistentes para educación superior;
para los trabajadores por cuenta propia, que es la
mayoría, esta brecha es grande y se mantiene para los
niveles de educación e incluso incrementa para los de
educación superior.
d)	 Alrededor de 8 de cada 10 mujeres u hombres, que tienen
un empleo asalariado formal (el estado considerado más
favorable), se mantienen en él de un año a otro. En general,
para las personas que se encuentran en cualquiera de los
estados laborales favorables, 7 de cada 10 se mantienen
en un estado favorable de un año a otro, 2 de cada 10
transitan a uno no favorable y el resto, a la inactividad.
e)	 La educación, particularmente la secundaria y terciaria, es
el factor más determinante en la transición hacia estados
laborales favorables y su permanencia en ellos.
f)	 El acceso a remesas familiares y otros ingresos inciden en
la probabilidad de transitar a un trabajo por cuenta propia
favorable.
g)	 Ocho de cada 10 mujeres inactivas –en su mayoría dedicadas
a trabajo doméstico y de cuido– suelen mantenerse en
ese estado. De transitar, lo hacen principalmente a estados
laborales no favorables.
Entre las motivaciones que tienen las mujeres para entrar y salir
del mercado laboral, en particular del formal, se mencionan:
prevalencia del rol cultural de la mujer como encargada del
hogar (trabajo doméstico y de cuido); y, poca flexibilidad de los
trabajos asalariados, lo que no permite que tengan un balance
entre su vida laboral y las responsabilidades domésticas y de
cuido. Las mujeres que poseen un empleo asalariado, cuentan
con una red de apoyo, familiares cercanos que ayudan en las
responsabilidades del hogar.
III. Implicaciones para la
política pública
Los resultados del estudio indican que existen varias áreas de
política pública, sobre las que es posible incidir, a efecto de
apoyar mayor participación en el mercado laboral, tanto de
hombres como de mujeres, siendo las siguientes:
1)	 Generar un entorno favorable para que haya un
crecimiento económico mayor. Es necesario generar
condiciones propicias para que el ritmo de crecimiento
económico incremente, lo que aumentaría el empleo formal y
más personas podrían transitar a un estado laboral favorable.
2)	 Mejorar la legislación laboral. Adecuarla para reducir
barreras de entrada y rigideces, lo que permitiría fomentar
el ingreso y la permanencia en el mercado laboral, sobre
todo de las mujeres.
3)	 Ampliar cobertura de educación. Asegurar que los
jóvenes finalicen, cuando menos, su bachillerato.
4)	 Promover la formación vocacional y técnica en áreas de
mayor valor agregado. Diseñar programas de capacitación
para jóvenes y adultos, tomando en cuenta cuáles son las
competencias y habilidades que el mercado demanda.
5)	 Enfocar programas para promover el emprendimiento.
Las políticas para promover el autoempleo y
emprendedurismo, deben enfocarse hacia sectores
donde exista mayor valor agregado, tanto para hombres
como para mujeres.
6)	 Facilitar el acceso a capital. Las políticas que aumenten
el acceso a capital, podrían ayudar a fomentar el
autoempleo favorable.
7)	 Promover programas de apoyo a la mujer. Es
conveniente proveer una infraestructura de apoyo hacia
la mujer, para que pueda desarrollar sus actividades de
cuido e insertarse al mercado laboral de manera exitosa.
Edificio FUSADES, Bulevar y Urb. Santa Elena, Antiguo Cuscatlán, La Libertad, El Salvador
Tel.: (503) 2248-5600, www.fusades.org

Dinámica del mercado laboral de mujeres y hombres en El Salvador

  • 1.
    Posición institucional No. 48, Juniode 2015 1 I. Contexto Uno de los mayores desafíos económicos en El Salvador, como en muchos países en desarrollo, es la insuficiente generación de empleo formal, ya que la informalidad es alta entre los ocupados. De acuerdo con la Encuesta de Hogares de Propósitos Múltiples (EHPM) 2013, solo el 31.1% de hombres y 27.6% de mujeres en edad de trabajar se encontraban afiliados a algún tipo de seguridad social. Además, se estima que cada año el país necesitaría crear más de 60,000 empleos para absorber la nueva fuerza de trabajo, pero la realidad es aún muy distante. Por ejemplo, en febrero de 2015, cotizaron al Instituto Salvadoreño del Seguro Social 795,411 trabajadores, es decir, 8,369 cotizantes más que en febrero de 2014; a pesar de este aumento, los empleos generados hasta febrero de 2015 son solo el 27% de los 30,527 que se lograron aumentar al mismo mes de 2014. Esta situación incide en el nivel de pobreza y está asociada con el lento crecimiento económico que aqueja al país –en la última década el aumento del PIB real promedió cerca de 1.7%– siendo esta una limitante para mejorar las condiciones de vida de varios segmentos poblacionales, a través de empleos de calidad. En tal sentido, la implantación de políticas públicas apropiadamente fundamentadas, para mejorar el acceso y permanencia dentro del mercado laboral del país, es de gran trascendencia. En este contexto, el estudio denominado “Dinámica del mercado laboral de mujeres y hombres en El Salvador”(Haga click aquí para ver el estudio) elaborado por FUSADES (2015), como parte del proyecto coordinado por la Fundación Internacional para el Desafío Económico Global (FIDEG), con el financiamiento de International Development Research Center (IDRC), aporta información sobre el trabajo y las características personales e institucionales que promueven la inserción de mujeres y hombres en la fuerza laboral, con énfasis en las mujeres que son exitosas en insertarse al mercado de trabajo –considerando que la desigualdad de género es un desafío–. Por medio del uso de datos de panel a nivel individual y de hogar, el cual fue construido utilizando la EHPM 2008- 2012, se examinaron las transiciones entre estados laborales favorables, no favorables y la inactividad; asimismo, cómo esas transiciones son influenciadas por características individuales, del hogar, del entorno y del trabajo. Se considera como estado laboral favorable el empleo asalariado formal y el trabajo por cuenta propia con un ingreso superior al salario mínimo. El análisis se complementa con entrevistas a profundidad con mujeres, del área rural y urbana, de diferentes perfiles. Los resultados obtenidos permiten ampliar conocimiento sobre las condiciones de trabajo de la población, incluyendo temas como, los aspectos que contribuyen a que hombres y Estudios Económicos DEC Dinámicadelmercadolaboral demujeresyhombresen ElSalvador
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    mujeres obtengan untrabajo favorable; cuáles son los factores de exclusión o inclusión en el mercado laboral; también, sobre qué acciones se pueden realizar para que hombres y mujeres estén mejor preparados para insertarse en un trabajo estable y de calidad. Además, se formulan recomendaciones de política pública en esta materia. II. Principales hallazgos de la investigación El estudio encontró hallazgos interesantes, entre los que destacan: a) Un crecimiento económico más alto, favorece más la inserción de las mujeres en el mercado laboral. b) La participación laboral femenina ha sido baja, equivalente a la mitad de la masculina en los últimos 15 años; sin embargo, una vez que la mujer se incorpora al mercado laboral, lo hace en la misma proporción que los hombres en categorías ocupacionales tales como asalariado, trabajo por cuenta propia, etc., la diferencia radica en el sector donde se insertan. c) Las brechas de salario entre hombres y mujeres para sectores formales, tienden a disminuir a mayor nivel educativo, hasta ser inexistentes para educación superior; para los trabajadores por cuenta propia, que es la mayoría, esta brecha es grande y se mantiene para los niveles de educación e incluso incrementa para los de educación superior. d) Alrededor de 8 de cada 10 mujeres u hombres, que tienen un empleo asalariado formal (el estado considerado más favorable), se mantienen en él de un año a otro. En general, para las personas que se encuentran en cualquiera de los estados laborales favorables, 7 de cada 10 se mantienen en un estado favorable de un año a otro, 2 de cada 10 transitan a uno no favorable y el resto, a la inactividad. e) La educación, particularmente la secundaria y terciaria, es el factor más determinante en la transición hacia estados laborales favorables y su permanencia en ellos. f) El acceso a remesas familiares y otros ingresos inciden en la probabilidad de transitar a un trabajo por cuenta propia favorable. g) Ocho de cada 10 mujeres inactivas –en su mayoría dedicadas a trabajo doméstico y de cuido– suelen mantenerse en ese estado. De transitar, lo hacen principalmente a estados laborales no favorables. Entre las motivaciones que tienen las mujeres para entrar y salir del mercado laboral, en particular del formal, se mencionan: prevalencia del rol cultural de la mujer como encargada del hogar (trabajo doméstico y de cuido); y, poca flexibilidad de los trabajos asalariados, lo que no permite que tengan un balance entre su vida laboral y las responsabilidades domésticas y de cuido. Las mujeres que poseen un empleo asalariado, cuentan con una red de apoyo, familiares cercanos que ayudan en las responsabilidades del hogar. III. Implicaciones para la política pública Los resultados del estudio indican que existen varias áreas de política pública, sobre las que es posible incidir, a efecto de apoyar mayor participación en el mercado laboral, tanto de hombres como de mujeres, siendo las siguientes: 1) Generar un entorno favorable para que haya un crecimiento económico mayor. Es necesario generar condiciones propicias para que el ritmo de crecimiento económico incremente, lo que aumentaría el empleo formal y más personas podrían transitar a un estado laboral favorable. 2) Mejorar la legislación laboral. Adecuarla para reducir barreras de entrada y rigideces, lo que permitiría fomentar
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    el ingreso yla permanencia en el mercado laboral, sobre todo de las mujeres. 3) Ampliar cobertura de educación. Asegurar que los jóvenes finalicen, cuando menos, su bachillerato. 4) Promover la formación vocacional y técnica en áreas de mayor valor agregado. Diseñar programas de capacitación para jóvenes y adultos, tomando en cuenta cuáles son las competencias y habilidades que el mercado demanda. 5) Enfocar programas para promover el emprendimiento. Las políticas para promover el autoempleo y emprendedurismo, deben enfocarse hacia sectores donde exista mayor valor agregado, tanto para hombres como para mujeres. 6) Facilitar el acceso a capital. Las políticas que aumenten el acceso a capital, podrían ayudar a fomentar el autoempleo favorable. 7) Promover programas de apoyo a la mujer. Es conveniente proveer una infraestructura de apoyo hacia la mujer, para que pueda desarrollar sus actividades de cuido e insertarse al mercado laboral de manera exitosa. Edificio FUSADES, Bulevar y Urb. Santa Elena, Antiguo Cuscatlán, La Libertad, El Salvador Tel.: (503) 2248-5600, www.fusades.org