La infancia se caracteriza por un aprendizaje integrado que incluye el desarrollo sensorial, psicomotor, social, expresivo e intelectual. El desarrollo afectivo depende de la seguridad y confianza que el niño siente, especialmente hacia su figura de apego principal. La pirámide de necesidades de Maslow clasifica las necesidades humanas en cinco categorías jerárquicas, desde las de supervivencia en la base hasta la autorrealización en la cúspide.