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Autorretrato con
paleta (1890)
Paul
Cézanne
Paul Cézanne (19 enero 1839 - 22 octubre
1906) fue un artista francés y el pintor del
Post-Impresionismo cuyo trabajo puso las
fundaciones de la transición desde la
concepción de la actividad artística del siglo
XIX a un nuevo y radicalmente diverso del arte
en el siglo XX siglo. Cezanne se puede decir
para formar el puente entre el impresionismo
finales del siglo XIX y la nueva línea de
principios del siglo XX de indagación artística,
el cubismo. La línea atribuida a Matisse y
Picasso que Cézanne "es el padre de todos
nosotros" no puede ser despedida fácilmente.
Cézanne nació en la localidad francesa de Aix-
en - Provence, 19 de enero de 1839, hijo de
un rico banquero. Su amigo de infancia fue
Emile Zola, quien más tarde se hizo famoso
como novelista y hombre de letras. Como
hizo Zola, Cézanne desarrolló intereses
artísticos a una edad temprana, para el
disgusto de su padre. En 1862, después de
una serie de amargas disputas familiares, la
aspirante a artista recibió una pequeña
asignación y enviado a estudiar arte en París,
donde Zola ya se había ido
A menudo llamado el padre del
arte moderno, se esforzó por
desarrollar una síntesis ideal de
la representación naturalista, la
expresión personal y el orden
pictórico abstracto
Su trabajo demuestra una maestría del diseño, color,
composición y dibujo lineal. Sus pinceladas menudo
repetitivas, sensibles y exploratorias son muy
característico y fácilmente reconocible. Utilizó los
aviones de colores y pequeñas pinceladas que se
acumulan para formar campos complejos, a la vez
una expresión directa de las sensaciones del ojo que
observa y una abstracción de la naturaleza
observada. Las pinturas transportan el estudio
intenso de Cézanne de sus temas, una mirada
escrutadora y una lucha tenaz para hacer frente a la
complejidad de la percepción visual humana.
Muchas de las primeras obras de
Cézanne estaban pintadas en tonos
oscuros aplicados con pigmento pesado,
líquido, lo que sugiere el mal humor, el
expresionismo romántico de las
generaciones anteriores.
Al igual que Zola persiguió su interés
en la novela realista, sin embargo,
Cezanne también desarrolló
gradualmente en un compromiso con la
representación de la vida
contemporánea, pintando el mundo
que él observó, sin preocuparse por la
idealización temáticas o afectación
estilística.
La influencia más significativa en la obra de
su madurez temprana demostró ser Camille
Pissarro, pintor reconocido antiguo pero
todavía que vivía con su numerosa familia
en una zona rural a las afueras de
París. Pissarro no sólo proporcionó el
estímulo moral que el inseguro Cézanne
necesitaba, también lo introdujo en la
nueva técnica impresionista para la
prestación de luz al aire libre.
Bajo la tutela de Pissarro, y
dentro de muy poco tiempo
durante 1872-1873, Cézanne
pasó de los tonos oscuros a los
colores brillantes y comenzó a
concentrarse en escenas de las
tierras agrícolas y las aldeas
rurales.
A pesar de que parecía menos
técnicamente consumado que los otros
impresionistas, Cézanne fue aceptado
por el grupo (Claude Monet, Auguste
Renoir, Pissarro, etc.) y expuso con ellos
en 1874 y 1877. En general los
impresionistas no tuvieron mucho éxito
comercial, y las obras de Cézanne
recibido los más duros comentarios
críticos
El Propio Cézanne hablaba de
"Modular" con color en lugar de
"Modelar" con claro-obscuros. En
su propia mente, el pintor nunca
logró plenamente su objetivo, pues
no concluyó la mayoría de sus
cuadros y destruyó muchos otros,
mientras que se quejaba
frecuentemente de su poca
habilidad para representar la figura
humana.
Un individualista solitario que,
aunque participó en varias
exposiciones con los Impresionistas,
se rehusaba a trabajar al aire libre,
prefiriendo la tranquilidad de su
estudio y hasta 1895 expuso en muy
pocas ocasiones.
Su estilo continua siendo misterioso y
escurridizo a la comprensión, dividiendo la
opinión entre los que lo consideran
primitivo e ingenuo y los que lo reconocen
como el maestro de una sofisticada técnica
del procedimiento. Pasó la mayor parte de
su vida buscando la elusiva meta de lograr
el balance perfecto entre el arte y la
naturaleza.
Vivió los últimos años de su vida en su
pueblo natal. Durante esos años
muchos artistas jóvenes viajaron hasta
Aix para observar su trabajo y para
recibir algún consejo que podría
ofrecer.
Las sucesivas generaciones de pintores,
eventualmente se hicieron receptivos a sus
idiosincrasias y, como hemos visto, su
búsqueda de la estructura subyacente de la
composición, abrió las puertas del
Expresionismo, el Fauvismo, el Cubismo, el
Abstracto, el Expresionismo Abstracto y
todos los estilos y movimientos del siglo
XX. No en vano se le reconoce como "El
padre del arte moderno."
Obra: Los jugadores de naipes
Los jugadores de naipes
(Les Joueurs de cartes.)
Paul Cézanne, 1889-1892
Óleo sobre lienzo
47,5 cm × 57 cm
Postimpresionismo
Museo de Orsay- París
Los protagonistas de las telas son los
campesinos de Aix (su pueblo natal) y el
jardinero del Jas de Bouffan, Vallier (Jas de
Bouffan era la finca propiedad de su padre
donde se recluyó tantos años de su vida a
pintar). Las fuentes de inspiración empleadas
por Cézanne posiblemente fueran los
jugadores de cartas pintados por Le Nain y
Chardin.
Cézanne abandona aquí la pintura en
"plein air" para concentrarse en un
espacio cerrado. En los Jugadores de
cartas, Cézanne muestra un proceso
de estabilización y abstracción
progresiva de las figuras en formas y
color.
Las figuras de los dos jugadores que miran
fijamente los naipes son simétricas, pero
opuestas y complementarias. El pintor desplaza
los ejes de la composición: la figura de la
izquierda cae de lleno en el cuadro, mientras
que la otra, con más masa y más fuerza, queda
algo al margen y ocupa más espacio en la mesa,
se inclina hacia adelante y visiblemente se
interesa más en el juego. El de la izquierda es el
jugador habituado, tranquilo y frío; su figura en
forma de columna contrasta con la línea
horizontal situada detrás de su cabeza.
Las dos figuras se sientan a ambos lados de
una pequeña mesa sobre la que apoyan los
codos. Una alta botella nos da paso hacia la
cristalera del fondo, por la que se intuye un
abocetado paisaje. Los dos hombres están
concentrados en el juego, interesándose el
maestro en captar sus expresiones, y se
presentan tocados con sendos sombreros
típicos de las clases sociales humildes de la
Provenza (región francesa de donde
procede el autor).
Cézanne en esta obra reduce al
máximo los elementos que integran
la representación y ha concentrado
la atención del espectador en su
núcleo principal.
En el centro del cuadro se observa la
botella de vino. A ambos lados de la
botella, dos hombres sentados con
los brazos apoyados sobre la mesa y
ambos están jugando a las cartas o
los naipes.
La botella ocupa el lugar central del
cuadro, actúa como eje de simetría
del cuadro, marcando el espacio
destinado a cada jugador pero, a la
vez focalizando la atención en la
mesa, que es donde se desarrolla la
acción. La posición de la botella obliga
a dirigir la mirada sobre las manos de
los jugadores, esperando ver el
siguiente movimiento.
La triangulación de los brazos de
ambos jugadores está perfectamente
estudiada para dirigir la mirada hacia
sus manos y, en especial hacia las
cartas que sostienen. Es como si
quisiera darnos la clave para
desentrañar el resultado de la partida.
El jugador de la izquierda que sostiene
los naipes blancos, podría ser el
ganador, frente al otro, cuyas cartas
son grises.
El bolsillo es uno de los aspectos
destacados del lienzo, es esta
descripción casi gestual que hace
Cézanne del bolsillo del jugador. Esto
nos muestra hasta que punto el pintor
daba importancia a los detalles, no
dejando nada al azar, porque, al
simplificar la escena, debía dotar de
mayor fuerza cada uno de sus
contenidos.
En los sombreros el pintor desplaza el peso
psicológico de los personajes en su rostro,
voluntariamente inexpresivo. El sombrero del
jugador de la izquierda es duro, de ala curva y
rígida.
El otro jugador tiene un sombrero blando de
ala irregular y vuelta hacia arriba.
El tratamiento del color que reciben los
sombreros también acentúa el
enfrentamiento de los personajes, el de la
derecha mas oscuro y el de la izquierda mas
claro. Este juego cromático se establece con
la ropa de los jugadores.
El jugador de la izquierda esta compuesto con
mayor tensión en su cuerpo que su oponente,
como si Cézanne quisiera mostrar un rasgo
psicológico no por medio de la dramatización
del rostro, sino a través de la expresividad
exclusiva de las formas.
Toda la tela está construida con tonos de los
colores azul, amarillo y rojo. Esta restricción
cromática «intensifica la sensación de
austeridad formal