El ser humano posee la capacidad de autoconciencia, lo que le permite reflexionar sobre su propia percepción y tomar el control responsable de su vida. Se diferencia entre actitudes proactivas, que implican asumir la responsabilidad de las decisiones y sus consecuencias, y reactivas, que justifican las acciones en base a circunstancias externas. La clave para ampliar el círculo de influencia personal radica en tomar iniciativas, reconocer las propias fortalezas y debilidades, y aceptar la responsabilidad por los resultados de las acciones.