Este protocolo establece los pasos para administrar la medicación a los residentes de manera controlada y efectiva. Se encarga de preparar y administrar las dosis correctas de medicamentos a cada residente según el horario, registrando cada toma. Además, controla la duración de los tratamientos para renovar las recetas a tiempo con la ayuda del médico. Los profesionales implicados, como enfermeras y auxiliares, deben registrar cada dosis administrada para llevar un seguimiento informático de la medicación de cada residente.