Los radicales libres oxidan el DNA, los lípidos y las proteínas causando daño celular, pero también activan mecanismos de defensa a bajas dosis a través de un proceso llamado hormesis. El envejecimiento se caracteriza por una acumulación de estas moléculas dañadas y un deterioro de los sistemas de reparación, lo que conduce a enfermedades asociadas a la edad.