El samario es un metal blanco grisáceo que se encuentra de forma natural en minerales como la monacita. Fue descubierto en 1879 y se usa principalmente para fabricar potentes imanes y como catalizador químico. Puede ser peligroso si se inhala, ya que puede causar embolias pulmonares, y se acumula en el medio ambiente y los organismos vivos con el tiempo.