El sarampión es una enfermedad viral altamente contagiosa que se transmite por el aire y afecta principalmente a niños. Presenta cuatro fases: incubación, prodrómica con síntomas como fiebre y tos, eruptiva con erupción cutánea, y convalecencia. No tiene tratamiento específico, solo alivio de síntomas, por lo que la prevención a través de la vacuna doble es fundamental.