Los sistemas se pueden clasificar como duros o suaves. Los sistemas duros dan más importancia a los componentes tecnológicos que a los sociales, mientras que los sistemas suaves enfatizan los aspectos sociales. Los sistemas suaves son más flexibles y se adaptan mejor a cambios en el entorno. Algunas propiedades clave de los sistemas incluyen el propósito, la totalidad, la entropía y la homeostasis.