Los trastornos hemorrágicos son afecciones que involucran el proceso de coagulación sanguínea y pueden causar sangrado intenso y prolongado después de una lesión. Algunos ejemplos son la púrpura trombocitopénica inmune, en la que hay autoanticuerpos contra las plaquetas; la enfermedad de von Willebrand, que implica defectos en el factor de von Willebrand; y la hemofilia A y B, que se deben a deficiencias del factor VIII y IX respectivamente.