El síndrome meníngeo se caracteriza por tres signos clínicos principales: rigidez de la nuca, signo de Brudzinsky y signo de Kernig. Las manifestaciones incluyen cefalea, contracturas musculares y fiebre. El diagnóstico se basa en el examen del líquido cefalorraquídeo y exámenes de neuroimagen como la tomografía computarizada y la resonancia magnética.