El posmodernismo se presenta como una crisis espiritual y meta histórica que busca liberarse de las cargas del pasado, creando nuevos lenguajes sin referencias. Se observa una apatía social y una superficialidad en las relaciones interpersonales, así como una obsesión por la imagen corporal que ha contribuido a problemas como la bulimia y la anorexia. La saturación de información y la democratización de la palabra llevan a un contexto donde la profundidad significante se pierde en la velocidad del presente.