El sistema educativo suizo se caracteriza por tener escuelas con poca autonomía y sin jerarquías administrativas formales como directores. Muchas escuelas están controladas por las autoridades locales y toman decisiones de manera colectiva entre maestros. Aunque las escuelas suizas tienen buenas instalaciones y maestros bien pagados, la falta de liderazgo y la segmentación temprana de estudiantes pueden afectar los resultados académicos.