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TEMA 40. EL ENSAYO. EL
PERIODISMO Y SU IRRUPCIÓN EN
LA LITERATURA
0. INTRODUCCIÓN
El ensayo es un «género no marcado» (Aullón de
Haro), en cuanto que es un tipo de texto que se
encuentra entre el científico y el literario, destinado
reflexivamente a la crítica o presentación de ideas. Es
el gran prototipo moderno de la creación literaria y de
la perspectiva histórico-intelectual de Occidente. Se
trata del género de la individualidad moderna, un
intento personal de dar sentido al mundo. Al ser una
tentativa, renuncia al dogmatismo y afirma la libertad
de espíritu.
El periodismo, por su parte, más allá de la polémica
sobre su condición de género literario, toma de la
literatura la técnica pero pretende cubrir la verdad. La
relación del periodismo con la literatura, como dice
Chillón es «promiscua», en tanto que bidireccional:
«La industria periodística, en concreto, ha transformado
las pautas de producción, consumo y valoración social de
la literatura: por un lado, contribuyendo a la formación de
géneros nuevos —así, la novela realista del XIX o el
costumbrismo periodístico-literario de Dickens, Larra o
Vilanova—; por otro, impulsando el desarrollo y la difusión
de géneros literarios de carácter testimonial, como la
prosa de viajes y el memorialismo; en último lugar
generando modos singulares de escritura periodística —
reportaje, crónica, ensayo, columna y artículo, guion
audiovisual— que, en ciertos casos al menos, han
alcanzado un alto valor artístico, hasta el punto de influir
en la fisonomía de las formas literarias tradicionales»1
.
1. EL ENSAYO Y SU DEFINICIÓN
1.1. Definición del ensayo
2
El ensayo es un escrito en prosa de extensión
moderada que se caracteriza por ser una cala profunda
sobre un tema que no se pretende agotar. El ensayo es
una reflexión desde la perspectiva personal de un
autor implícito que se presenta como proyección
artística del autor real. Es un género literario en el que
el fin estético surge entrelazado con el proceso
reflexivo sin sacrificarse el uno al otro. Muestra las
ideas en el proceso de su formación, por lo que el juicio
que se articula es tan importante como el proceso
mediante el cual se conciben y organizan las ideas.
Como todo escrito, nace en tensión con el ambiente
cultural en que se concibe, pero busca trascenderlo al
hacer del ser humano punto de partida y destino a la
vez. La ensayística procura alejarse del dogmatismo
que aporta el pensamiento hecho –del tratado, por
ejemplo– al presentar la idea en su gestación y como
invitación, implícita o explícita, al lector a participar y
1
CHILLÓN, Albert (1999): Literatura y periodismo. Una tradición de
relaciones promiscuas. Barcelona: UAB
2
Este apartado y el 1.2. están basados en José Luis Gómez-Martínez.
Teoría del ensayo. México: UNAM, 1992, resumida en www.ensayistas.org.
3
Con género natural nos referimos a diferencias fundamentales en el
acto de la comunicación. Por ello, los primeros filósofos concebían
únicamente tres géneros, que ellos denominaron lírica, épica y dramática.
a continuar las reflexiones en su propio pensamiento.
(Gómez Martínez, Teoría del ensayo).
1.2. Características del ensayo a la luz
de su definición.
Desde la perspectiva del género literario, el ensayo
puede considerarse como género natural en cuanto
que busca la comunicación persuasiva mediante la
reflexión3
. Como género literario histórico, el ensayo
surge como forma de pensar sin una retórica precisa,
sin una serie de características formales que lo
delimiten. Podemos considerar como antecedentes del
ensayo los Diálogos de Platón en la Grecia clásica o las
Epístolas de Séneca, aunque sabemos que el término
lo fija Montaigne en 1580 (essais), quien, junto con
Bacon en 1597, fija los principios básicos del ensayo.
Como género natural, es decir, atendiendo a la
comunicación que implica, podemos señalar una serie
de características propias del ensayo en relación con
los participantes de la comunicación,
fundamentalmente desde el autor, el propio texto y el
lector.
CARACTERÍSTICAS DEL ENSAYO DESDE LA PERSPECTIVA DEL
AUTOR:
Influir en la opinión del lector, no dando ideas hechas,
sino adoptando su modo de pensar. El ensayo tiene
como función sugerir. Desde el texto, el autor
caracteriza al ensayo como una forma de pensar,
como confesión intelectual con frecuentes digresiones
y carácter dialogal. El objetivo de un buen ensayo no
es darnos datos, sino ideas y sugerencias que nos
ayuden a reflexionar.
Unamuno: «No espere el lector hallar aquí más que
indicaciones y sugestiones, meros puntos de
reflexión que ha de desarrllar por sí mismo»
Ortega y Gasset: «Yo solo ofrezco posibles maneras
nuevas de mirar las cosas».
Exterioriza su subjetividad en el ensayo, es una
confesión intelectual, por lo cual se usa la primera
persona.		El valor de las ideas del ensayo se juzga por
el grado de sinceridad con que el autor las proyecta.
Nos importa la humanidad del ensyistas, de otro
modo no toleraríamos que tratara temas
generalmente del campo de la ciencia o la filosofía y
que al mismo tiempo se evadiera de las barreras que
la objetividad impone. El tono confesional de los
ensayos es la muestra del egotismo connatural al
ensayista que, sin embargo, no nos es desagradable
ni nos ofende, puesto que nos sitúa como un igual,
dispuesto a considerar nuestras opiniones.
Estructura próxima a la comunicación oral, lo que da
lugar a digresiones. Estas digresiones son una de las
diferencias más relevantes del ensayo frente al
artículo académico, el tratado o el artículo
periodístico, y radica en su estructura, como veremos
a continuación, orgánica.
Con el primero, lírica, el autor mantiene su persona; en el segundo, épica,
crea personajes para exponer su pensamiento; el tercero, la dramática,
utiliza la representación para expresar sus ideas. A estos tres géneros se
añade tradicionalmente un cuarto, la ensayística, cuyo objetivo es la
comunicación persuasiva mediante la reflexión. Estos objetivos en la
comunicación, que podemos considerar personal, mimético, dramático y
persuasivo, dieron lugar a las primeras clasificaciones en géneros.
2
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Temas de actualidad en relación con la condición
humana. Mientras que el valor de un artículo
periodístico depende del momento en que se escribe,
el del ensayo trasciende el paso del tiempo. Se
replantean problemas humanos ante los valores que
individualizan y diferencian cada época de las
anteriores. El ensayista reflexiona sobre el presente,
apoyado en la sólida base del pasado y con el
implícito deseo de anticipar el futuro por medio de la
comprensión del momento actual.
Reflexiona sobre un tema sin pretender ser
exhaustivo. El ensayo entrega únicamente una
reflexión que se caracteriza por su profundidad y su
brevedad. Trata su tema desde una de sus
perspectivas y busca establecer un nuevo enfoque
que confronte nuestra realidad y motive nuestra
reflexión.
Escribe para la generalidad de los cultos. Lo
importante del ensayo es la nueva perspectiva que se
da al tratamiento de un tema, por lo que no es ni de
especialistas ni de vulgarización. El buen ensayo evita
los términos especializados, pero sus reflexiones
giran en torno a referencias culturales que demandan
cierta preparación humanística al lector.4
CARACTERÍSTICAS GENÉRICAS DEL ENSAYO: Hay que tener
en cuenta que en el ensayo lo que importan son las
reflexiones, mientras que en un artículo la importancia
la adquieren los datos. Son rasgos del ensayo:
Escrito en prosa de extensión limitada (un máximo de
30 páginas).
La extensión y los objetivos son para tratar un solo
tema. Como hemos dicho, el tratado no busca ser
exhaustivo, sino que presenta un modo de pensar,
que se expresa según fluye en su mente, con una
estructura orgánica: interna, emotiva, que
proporciona al texto sensación de espontaneidad.
Procede de la experiencia que nos muestra el “yo” a
través del sentirse reaccionar ante “lo demás”, “lo
otro” sí mismo. En el ensayo, el tema principal puede
llegar a convertirse en secundario en relación con las
posibles digresiones en las que el ensayista se
proyecte.
La publicación del ensayo suele ser en periódicos o
revistas, dado que busca un público inmediato. Esto
se ve reflejado en su carácter dialógico. Lo dialogal
del ensayo se encuentra en el tono conversacional.
Pérez Ayala decía sobre la actitud para escribir que
«consiste en suponer, al momento que estoy
escribiendo, no tanto que manejo la pluma cuanto
que mantengo una conversación, de innumerable
radio, con los lectores». La lectura del ensayo, por
ello, no puede ser pasiva, dado que deja abierto su
radio de acción.
El ensayo omite la documentación del artículo. El
carácter de reflexión ante la propia herencia cultural
del ensayo motiva que sean frecuentes las
referencias a las fuentes que establecen los temas de
actualidad. Pero estas referencias se encuentran en
función del ensayo; sirven únicamente como
perspectivas al desarrollo de un pensamiento. Su
objetivo no es el de corroborar un dato o confirmar
4
Su misma existencia depende no ya solo de que hable sobre «algo»
creado, sino que ese «algo», además, debe estar ya asimilado por los
lectores. Al mismo tiempo, el ensayista debe ser un especialista de la
interpretación, siente la necesidad de decir algo, pero sabe que lo hace
una afirmación. Por esta razón, no se busca la
precisión en la cita, que es algo esencial en el artículo
especializado o erudito. Decía Maetzu un «de cuya
letra me he olvidado, pero cuyo fondo se me ha
grabado indeleblemente en la memoria». La cita ha
evolucionado en la tradición ensayística: mientas que
Antonio de Guevara (s. xvi) imaginaba fuentes
ficticias y atribuía a escritores y filósofos ideas
propias con el fin de convencer al lector con aparente
erudición, Montaigne en el xvii ya usaba citas reales
aunque con el mismo valor de soporte erudito. Ortega
y Gasset y Unamuno, en el xx incorporaban la cita
como parte de la reflexión.
Cuestiona los contextos culturales de su momento al
presentarlos desde una perspectiva personal.
ENSAYO DESDE LA PERSPECTIVA DEL LECTOR:
El lector se aproxima al ensayo con una percepción
de lo que es el género del ensayo. Con la lectura de
un ensayo buscamos el diálogo del que ya hemos
hablado.
El lector no busca conclusiones en el ensayo, sino que
desea encontrar nuevas perspectivas
El lector lee los textos como un participante activo. El
ensayo debe propiciar que la lectura sea reflexiva a
la vez que requiere un lector activo que cuestione y
dialogue con el ensayo.
Cuando leemos un ensayo, buscamos a un autor
particular sin que nos importe mucho el tema que
trata.
Cuando hablamos del valor de un ensayista nos
referimos tanto a las ideas que expresa como a la
forma artística. Tiene que ver con que el autor tiene
una voluntad de estilo, un deseo consciente de que
su ensayo sea una obra literaria: el “cómo” y el “qué”
se dice ocupan un mismo plano de valor.
1.3. Las poéticas sobre el ensayo
Tardíamente, en el S.XX, se empezó a producir con
Theodor Adorno la gran poética del género tanto en
sentido poetológico como general. La serie de textos
preferentemente, y ya en tradición secular desde
Michel de Montaigne y Francis Bacon, denominada con
cierta aproximación categorial ensayo, igual que la
extensa gama de su entorno genérico, designada por
Aullón de Haro como géneros ensayísticos, así como la
relación entre ambas, sistema de géneros, constituye
una determinación problemática dado que se ha
carecido de una efectiva definición genérica.
El ensayo es un tipo de texto no dominantemente
artístico ni de ficción, ni tampoco científico ni teorético,
sino que se encuentra en el espacio intermedio entre
uno y otro extremo estando destinado reflexivamente
a la crítica o a la presentación de ideas. El ensayo está
dentro de esa mitad de la Literatura de discursos no
prácticos ni estándares, producciones textuales
altamente elaboradas, la mitad no estrictamente
artística. Junto al poema en prosa, es el único género,
en sentido fuerte, propiamente de invención moderna.
El ensayo representa, pues, el modo más
característico de reflexión moderna. Establece el
desde la perspectiva subjetiva. El valor del ensayo no depende del número
de datos que aporte, sino del poder de las intuiciones que se vislumbren y
de las sugerencias capaces de despertar en el lector.
3
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instrumento de la convergencia del saber y el idear con
la multiplicidad genérica mediante la hibridación
fluctuante y permanente. Abarca el conjunto de la
gama de textos prosísticos destinados a resolver las
necesidades de expresión y comunicación del
pensamiento en término no exclusiva o
eminentemente artísticos ni científicos.
Las tres grandes teorías del ensayo han sido
elaboradas por Lukács, Bense y Adorno.
LÚKACS, 1910, Sobre la esencia y la forma del Ensayo.
Considera que en el ensayo, la forma se hace destino
o principio de destino, puesto que el ensayista se
inserta en la pequeñez del profundo trabajo mental
para meditar sobre la vida, que subraya con modestia
irónica. El ensayista medita sobre sí mismo y ha de
encontrarse y “construir algo propio con lo propio”, por
lo que toma por objeto privilegiado las piezas de la
literatura y el arte. Mantiene la idea de que el ensayo
trata de ordenar de un modo nuevo cosas que ya en
algún momento habían sido vivas. Se da así la paradoja
del ensayo: mientras que la poesía toma sus motivos
de la vida (y del arte), para el ensayo el arte (y la vida)
sirve como modelo. Mientras que la poseía recibe la
forma del destino, en el ensayo la forma se convierte
en destino.
MAX BENSE, Sobre el ensayo y su prosa. Entiende el
ensayo como un método de experimentación. Escribe
ensayísticamente quien compone experimentando,
quien da vueltas de aquí para allá, cuestiona, manosea,
prueba, reflexiona; quien se desprende de diferentes
páginas y de un vistazo resume lo que ve, de modo que
el objeto es visto bajo las condiciones creadas de la
escritura. Por tanto, según Bense, el ensayo es la
forma más difícil tanto de dominar como de juzgar.
THEODOR ADORNO, El ensayo como forma. Destaca la
autonomía formal, la espontaneidad subjetiva y la
forma crítica del ensayo. Para él, «como crítica
inmanente de las formaciones espirituales, como
confrontación de lo que son con su concepto, el ensayo
es crítica de la ideología». El ensayo se toca con la
filosofía en el punto en que no reconoce punto de vista
alguno externo a sí mismo: la filosofía del saber
absoluto. El ensayo, ni comienza por el principio ni
acaba cuando alcanza el final de las cosas, sino cuando
cree que nada tiene que decir. A partir de ahí se puede
concebir el ensayismo de Adorno como crítica del
concepto filosófico de sistema u orden de la totalidad y
del antes y el después.
Aullón de Haro determina que los géneros
ensayísticos en general y, en particular, el ensayo
corresponden a las modalidades principales de la teoría
y la crítica de la literatura, así como de las artes y por
otro lado de la estética, ya se presenten como ensayos
tal cual o a través de las modelizaciones empíricas del
artículo o a través del marco genérico pre-intencional
que delimita la fórmula del prólogo. En efecto, el
ensayo es el género y el discurso más eminente de la
crítica y de la interpretación, de la exegética y la
hermenéutica. En razón de sus dimensiones, puede
5
Supone que en esos comienzos tuvieron responsabilidad cristianos
nuevos ligados a la universidad de Salamanca (Alonso y Teresa de
Cartagena, Mosén Diego de Valera o Fernando del Pulgar), ya que los antes
judíos querían instalarse en el estrato superior del cuerpo social, pese a la
hablarse de dos tipos de ensayo, el ensayo breve (a
menudo presentado en forma de artículo, o como
colección o compilación de éstos) y el ensayo extenso
o gran ensayo (con frecuencia presentado unitaria e
individualmente en forma de libro)
Pueden considerarse dos ámbitos de los géneros
ensayísticos:
- Segmento compuesto por obras de tendencia de
aproximación científica (desprovistas de
prescripción temática) à discurso, artículo,
panfleto, informe, manifiesto, estudio y tratado.
- Segmento compuesto por obras de tendencia o
aproximación artística (obras con predeterminación
temática): autobiografía, biografía, caracteres,
memorias, confesiones, diario, utopía, libro de
viajes, aforismo, paradoja, crónica, etc.
1.4. El ensayo en Occidente y España
Ya hemos considerado más arriba el origen del
ensayo y de las obras ensayísticas. El padre innegable
del mismo es MICHEL DE MOINTAIGNE, que escribió Essais,
limitando con el género memorias e incluso con la
autobiografía como relato elogioso de la propia
personalidad. Aprehende el presente constante del yo,
moral personal y un conocimiento pleno de la propia
individualidad: se incurre por ello en el fragmentarismo
y la sistematicidad, de forma que da la sensación de
asistir a la realidad del propio existir. Para él, el
concepto más consistente para tratar la consistencia
del género es el dépouillement, la renuncia a
elementos ilusorios como las doctrinas establecidas y
fijadas en los tratados, la experiencia ajena, la
autoridad de referentes de la cultura, imposiciones de
la vida social que impiden la libertad de ser de uno
mismo. Capta el presente absoluto, aplicando el juicio
personal a ciertos aspectos de la realidad desde nuevos
ángulos, con libertad de opciones.
Por su parte FRANCIS BACON en Ensayos o Consejos
políticos y morales adopta un punto de vista
pragmático. Insiste en la utilidad de los aspectos
tratados. Entre ambos límites se moverán en Occidente
ensayos como los de Locke, Condillac, Voltaire,
Rousseau, Unamuno, Ortega, Pope, Manzoni, David
Ricardo o Gregorio Marañón.
En España, Marichal sitúa los orígenes del ensayismo
hispánico en el S. XV
5
. La intención ensayística se
vislumbra en Gutierre Díez de Games (El victorial,
1444) y en Antonio de Guevara (Epístolas familiares,
1539). La vocación ensayística profunda aparece en
Quevedo, en la España defendida. En el XVIII será el
momento del surgimiento del ensayo con Feijoo. Hoy
el ensayismo adquiere un cierto papel de tutela del
pensamiento y la ética de los ciudadanos.
2. PERIODISMO Y LITERATURA
2.1. Características y géneros del
periodismo
oposición de los ricoshombres, mucho más limitados ideológicamente en su
libertad de criterio y, también, faltos de formación. Juan Marichal en La
voluntad de estilo. Teoría e historia del ensayismo hispánico.
4
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Los géneros periodísticos pueden definirse como
modalidades de creación literaria destinadas a ser
divulgadas por cualquier medio de difusión colectiva.
Esta creación literaria se basa en la interpretación de
la realidad a través de convenciones sociales
encarnadas en los diferentes géneros periodísticos. La
frontera entre periodismo, literatura y ensayo no tiene
límites claros en muchos casos; ni siquiera el
informativo puro se distingue nítidamente de la
literatura. Chillón mantiene que el deslinde entre
comunicación periodística/comunicación literaria no
tiene sentido desde el punto de vista lingüístico, frente
a lo que se siempre se ha mantenido6
.
Manuel Vicent ha sugerido que el periodismo es un
género literario autónomo que se encumbra en el XX,
desarrollando una complejidad que va paralela al papel
que ha tenido la prensa en la formación de la sociedad
abierta que ha tenido la prensa en la formación de la
sociedad abierta en los tiempos contemporáneos.
García Márquez pedía en 20057
que se considerada al
periodismo ya como un género maduro.
La prensa escrita ha sido reducto de la escritura como
interpretación de la realidad frente a formas orales de
periodismo. El público es hoy más exigente con el texto
escrito y reclama escritura transparente, de fácil
acceso, con formas y estructuras conceptuales
preestablecidas. El tiempo, además, funciona como
constricción tiránica en la columna o la crónica, al
mismo tiempo que es un excitante para la creación.
TIPOLOGÍA DE LOS GÉNEROS PERIODÍSTICOS: Es el medio
periodístico el que transcribe la complejidad de lo real en
noticia, reportaje, crónica, etc., y así crea un orden que
beneficia al periodista y a la capacidad de comprensión e
interpretación del público.
Los géneros periodísticos se clasifican en dos grupos:
informativos (dan a conocer hechos en forma expositiva,
descriptiva y narrativa) y de opinión (propagan ideas y usan
la forma argumentativa).
1) GÉNEROS INFORMATIVOS:
a. Noticia: trata de lo que ocurrió o va a ocurrir y tendrá
repercusión social. Se trata que la subjetividad sea
mínima. La información responde a las 5 W y la
estructura depende del espacio disponible, pero la forma
más común es la de pirámide invertida.
b. Entrevista: el periodista dialoga con un personaje
relevante por interés general. Es como un sistema de
comunicación en que el entrevistador sería el emisor, el
público-lector el receptor y el medio de la publicación
sería el canal. Se ha dividido entre entrevista informativa
y de creación (intervienen las dotes personales de quien
la realice para captar observaciones, ambientes…)8
c. Crónica: Se define como “información sobre unos hechos
ocurridos en un período de tiempo desde el lugar
próximo a donde han ocurrido por un informador que es
también protagonista, testigo o investigador y que
conoce las circunstancias que los rodean”. Su carácter
6
Se ha considerado siempre que en el periodismo destaca la función
informativa, por lo que su lenguaje debe ser asequible para permitir una
captación inmediata por amplios públicos. En la literatura importaría más la
plenitud de la expresión, condición que influye para retardar la lectura, crear
perplejidades, que deben ser superadas por un lector más reflexivo y
restringido. RIFFATERRE, Semiotics of Poetry, Indiana: 1984.
7
Seminario sobre El futuro del periodismo y el desarrollo profesional de
los periodistas de América Latina. Tenía entre sus iniciativas García Márquez
la Fundación Nuevo Periodismo, creada en el 95.
8
Miguel Ángel Bastenier sostenía que es imposible ser observantes
rigurosos del discurso verbal de los entrevistados, es decir, ser enteramente
híbrido hace que se mezclen hechos objetivos con
interpretaciones del cronista. Su estilo está entre el
periodismo informativo y de opinión. La libertad de estilo
tiene límites: es necesario un texto claro, conciso,
transparente, donde dominan la oración simple y el
párrafo breve.
d. Reportaje: Se combinan narración y descripción, pero
puede incluir géneros como la entrevista. Profundiza en
la noticia con sus antecedentes u otros aspectos siempre
que se consideren de interés. El reportaje trata una
actualidad no tan efímera como la noticia o la crónica9
.
2) GÉNEROS DE OPINIÓN:
a. Artículo de opinión: goza de notoriedad en la prensa
actual porque está ligado a especialistas o escritores que
establecen una relación firme con su público. En
ocasiones pueden estar en contra del periódico como
empresa de comunicación.
b. Editorial: opinión del medio, no tiene firma y comenta
aspectos de gran actualidad.
c. Columna: ha representado de forma excelsa el
periodismo crítico y exhibe excelente calidad literaria.
Sus características son: periodicidad, titulación fija en
nombre y tipografía y carácter eminentemente personal.
En nuestro tiempo han sido o son columnistas de
referencia Francisco Umbral, Manuel Vicent o Raúl del
Pozo.10
d. Crítica: cumple tres funciones simultáneas: informa,
orienta y educa al lector. La mayor parte se concentran
en la sección cultural y de espectáculos.
e. Cartas al periódico: son un órgano de expresión
ciudadana, en teoría libre, aunque siempre está
sometido a los intereses de la publicación.
EL PROBLEMA DE LA OBJETIVIDAD EN EL GÉNERO
PERIODÍSTICO:
Más allá del estilo informativo que caracteriza el
estilo periodístico, subyace en él la intención de
transmitir la verdad de forma fiel y sin aderezos de
ficción, según una noción de lenguaje como moldeador
de la realidad: alejarlo de la ficción. Sin embargo, el
lenguaje, como tal, sirve para transmitir sentimientos,
ideas y deseos, por lo que la actividad periodística es
susceptible de verse afectada por los sentimientos,
ideas y deseos de quien escribe. No cabe duda de que
el lenguaje está ligado a la intención, transmite
ideología, condena o salva el comportamiento de los
ciudadanos.
El periodista actúa como mediador entre la realidad
del mundo y el ciudadano, pero esta mediación es
interesada y se usa la fuerza del lenguaje literario para
trastornar las convicciones del público lector y así
predisponer sus juicios o seducir sus conciencias.
A partir de los años 60, con el Nuevo Periodismo, se
critica el concepto de objetividad y la manipulación
informativa se concibe no como efecto deliberado, sino
como resultado de condicionantes inexorables:
- El acontecimiento excepcional y efímero no deja
ver claramente lo que tiene de común con otros
fenómenos más permanentes.
objetivos, porque «lo que la gente habla no se entiende y lo que publicamos
no se ha dicho», con lo que venía a concluir que las comillas eran el gran
enemigo del periodismo.
9
García Márquez considera que resulta difícil distinguir entre reportaje
y crónica, e incluso entre estos géneros periodísticos y el cuento o la novela.
10
En cuento a la columna y su relación con otros géneros, Francisco
Umbral sugirió: «Para conseguir un buen artículo (columna, por influencia
anglosajona), hay que sacrificar una noticia, un ensayo y un soneto. (…) El
artículo es el solo de violín de la literatura entre la multitud tipográfica del
periódico».
5
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- La fragmentación de lo real exagera la variedad
y la pluralidad de la realidad.
- El efecto de verdad que da este producto
resultante de la industria mass media encubre los
mecanismos del sistema y paraliza la capacidad
crítica.
Otros condicionantes de la objetividad de carácter
voluntario son los relacionados con interesa o
ideologías. Kline en 1982 analizó tipos de sesgos:
- De contenido
- De elección de fuentes
- Temático
- Retórico
Como el público se vuelve cada vez menos inocente,
los periodistas establecen estrategias para convencer
de la objetividad en su narrativa: señalan fuentes,
presentan pruebas suplementarias, usan comillas y
estructuran la información de forma adecuada y
previsible. 11
2.2. La relación histórica del periodismo
y la literatura
12
Con la Modernidad aparecen publicaciones
artesanales, a veces escritas a mano y sin firma de
autor, en la que se publican avisos como Canards.
Desde 1609 se publican gacetas bajo protección estatal
y como medios de propaganda estatal. También
aparecen los mercurios, publicaciones semestrales de
origen alemán para orientar sobre la actividad
comercial en las ferias. El primer diario nació en
Inglaterra, el Daily Courrant (1702). El espacio en que
la prensa se comentó fue el café, donde nace la opinión
pública.
En el S. XVIII se inicia la prensa en España, con los
“papeles periódicos”, que se consolida hacia 175013
.
Frente al libro, el periodismo tenía una difusión que lo
convertía en órgano idóneo para la comunicación de
cualquier contenido que aspirara a convertirse en un
estado de opinión, fuera político o, por supuesto
literario.
Desde la libertad de prensa (1869) se desarrolla la
prensa informativa con más lectores y mayor tirada.
Su aspecto externo es ameno, con contenidos políticos,
secciones literarias, pasatiempos, humor, folletines por
capítulos… Durante el siglo XIX, con una prensa
marcada por la exaltación política, pero también por la
crítica literaria y por el costumbrismo (Mesonero
Romanos y Mariano José de Larra, principalmente, si
bien en los orígenes de la obra de ambos se observan
diferencias); junto con la prensa periódica más
11
Tras las fuentes, sin embargo, hay trampas, como señala U. Eco en
1979. La sumisión a la fuente no señala una realidad objetiva independiente,
solo explica el testimonio de un presunto hecho. Se corre el peligro de actuar
para producir noticias entrando en una “situación de idealismo objetivo”, tal
como ocurre con ciertos actos terroristas. Ante estos hechos la prensa debe
tomar partido, buscar motivaciones.
12
El periodismo literario —que otros autores llaman periodismo
narrativo, denominación más común en América Latina frente a la primera,
predominante en Europa— debe ser entendido “no como la literatura
publicada en los periódicos y las revistas (las obras ficticias o poéticas), sino
como un macrogénero que, bajo otros géneros, agrupa un conjunto de
textos que son al mismo tiempo Periodismo y Literatura” (Rodríguez
Rodríguez y Angulo Egea, 2010. Pág. 268).
13
Podemos hablar de tres etapas: (1) Consolidación de la prensa (1737-
1750) en el Diario de los Literatos, con labor divulgadora; (2) Madurez
(1750-1770), con Ninpho y su fundación del primero diario español (1758),
convencional, verán la luz un buen número de
colecciones literarias y de revistas de creación artística
e incluso de divulgación científica e investigadora.
Además del romanticismo, habrá otras corrientes y
movimientos literarios y periodísticos, tales como el
realismo y el naturalismo.
Sin duda, el artífice de la transformación más fértil
en esa época del periodismo y su vinculación con la
literatura es MARIANO JOSÉ DE LARRA (1809-37), quien
pasa de la actualidad cotidiana y pintoresca a los
sentimientos y anhelos que afectan al ser humano, en
especial al español con su idiosincrasia. Encerró todo
ello en la fórmula del artículo, con el presente y un
toque atemporal que aún nos cautiva. Se ha dicho que
la obra de Larra se mueve en torno a un solo objetivo,
la libertad; acaso sea esa la necesidad de todo el
periodismo.
La polémica salía de la tertulia o la academia al
periódico o revista de tal forma que los distintos
movimientos (Ilustración, romanticismo, naturalismo,
modernismo o vanguardismo) escapaban de un círculo
de iniciados para desarrollarse frente a un público
espectador. Solo en ese teatro de miles de
espectadores podía Pardo Bazán calificar el
naturalismo como una cuestión palpitante, o podían
adquirir resonancia social los manifiestos
vanguardistas europeos.
La relación entre periodismo y literatura se acentúa
cada vez más a medida que llegamos entramos al siglo
XX, como hemos dicho en la introducción, de manera
bidireccional: el periodismo y sus facetas primordiales
de información y actualidad influirán en una buena
parte de la literatura no necesariamente periodística.
Así, Delibes escribía que “mi condición de novelista se
apoya en mi condición de reportero; el periodismo ha
sido mi escuela de narrador”.
Es de destacar el papel del llamado “Nuevo
Periodismo” iniciado en el ámbito anglosajón por Tom
Wolfe junto con Gay Talese.
Para Tom Wolfe, lo que se hizo fue arrebatar el centro
a la agonizante y esterilizada novela para que el
periodismo se convirtiera en el género literario más rico
de la época. Los periodistas se sumergían en los
lugares y los ámbitos donde ocurrían los
acontecimientos, hacían preguntas arriesgadas y
entraban en contacto con los más completos
desconocidos. Otra consecuencia del movimiento fue el
retorno a la gran novela realista que habían visto
alumbrar los siglos precedentes.
Diario noticioso, curioso-erudito y comercial, público y económico, de Madrid
y El Duende Crítico; (3) Decadencia (desde 1770), paralela a la Rev.
Francesa con la información política y militar monopolizada por periódicos
oficiales como la Gaceta de Madrid o el Mercurio histórico y político. Mientras
tanto, la prensa popular se desarrolla en el XVIII con almanaques y
pronósticos. Destaca Torres-Villarroel. Esta crisis registra reacciones como
la del semanario El Censor, fundado en 1781 por Luis García del Cañuelo,
crítico con los usos sociales del pasado.
En el XIX aparecen el telégrafo y el tren, lo que ayuda tanto a la difusión
de noticias como de los diarios. En España la Guerra de la Independencia
acentúa la demanda de información y en 1810 los liberales reconocen la
libertad de prensa. Fernando VII vuelve a prohibir toda publicación no oficial,
pero tras su muerte en 1834 regresan los liberales exiliados con formas de
periodismo traídas de Inglaterra. Al final del reinado de Isabel II, con la Ley
de Imprenta de González Bravo nace el Imparcial.
6
http://olasdeplatayazulblog.wordpress.com
En el caso del panorama español, Camilo José Cela,
Gonzalo Torrente Ballester, Antonio Gala o Carmen
Martín Gaite son solamente algunos de los nombres de
quienes realizaron un trabajo que se puede considerar
como periodismo literario.
Cultivaron diversos géneros periodísticos, desde el
artículo de prensa y el ensayo hasta el diario personal.
Pese a su variedad de estilos, temas y visiones, todos
ellos aparecen unidos por la característica común de la
calidad en el dominio del lenguaje, con un
conocimiento certero tanto del registro plenamente
literario, asociado a la novela o al cuento, como del
periodístico, más propio de la actualidad informativa
diaria.
En los últimos decenios del pasado siglo los lectores
españoles de prensa disfrutaron con la extraordinaria
pluma de guras como Francisco Umbral o Manuel
Vázquez Montalbán, como hoy lo hacen de otras como
Manuel Vicent, Rosa Montero, Antonio Muñoz Molina,
Javier Marías, Manuel Rivas o Juan José Millás, por citar
sólo unos pocos entre los más sobresalientes
En el momento actual se está produciendo un notable
auge del llamado periodismo narrativo. Destacan hoy
diversos nombres de periodistas de América Latina que
demuestran un dominio sin suras del género de la
crónica, a modo de híbrido entre la información
periodística y la literatura. Son muchos los ejemplos.
Uno de ellos, con muchos seguidores en el extenso
ámbito de la lengua española, el de Leila Guerriero. Y
qué decir de los consagrados maestros como Gabriel
García Márquez (Premio Nobel de Literatura en 1982)
o del también premio Nobel de Literatura Mario Vargas
Llosa. Ambos se encuentran por méritos indudables en
la nómina de los más grandes autores contemporáneos
dentro de la creación no sólo literaria sino también
periodística.
Al igual que el estadounidense, también existió un
“nuevo periodismo” español, pese a que no contara con
una gura central, como la que ocupaba el ya citado
TomWolfe en el caso americano
“Desde finales de los años sesenta y hasta los primeros
ochenta, coetáneamente a la eclosión y la proliferación de
los nuevos periodismos en Europa y en Estados Unidos se
desarrolló en España una corriente periodístico-literaria
marcada, entre otras cosas, por una actitud de acento crítico
e intelectual, heredada de la mejor tradición periodística
española. La nueva corriente, integrada en su mayor parte
por autores nacidos en los años treinta, cuarenta y los
primeros cincuenta, recibió un fuerte impulso durante el
ocaso del franquismo y los primeros compases de la
transición, al amparo de las importantes mudanzas que
estaba experimentando la prensa escrita del país”. Chillón.
Revistas como Destino, Triunfo, Cuadernos para el
Diálogo, Hermano Lobo, Cambio 16, Interviu, La Calle
o El Viejo Topo son dignas de mención, así como los
siguientes periódicos, entre otros: Informaciones,
Madrid, Diario 16, La Vanguar- dia y, sobre todo, El
País. Y periodistas como los ya mencionados Manuel
Vázquez Montalbán, Francisco Umbral, Manuel Vicent o
Maruja Torres.
14
Es Daniel Defoe quien publica en 1722 el primer reportaje novelado
que se conoce, A Journal of the Plague Year (Diario del año de la peste), una
reconstrucción detallada de la epidemia de peste bubónica que sufrió
Londres en 1665.
Chillón ha destacado que el periodismo y la novela
moderna son coetáneos 14
, lo cual demuestra la
adecuación de la evolución de “lo literario” a “lo social”
desde la constatación de la evolución de la propuesta
lingüística compartida por el emisor y el lector, cada
vez más determinante y cualificado. En el tránsito a la
sociedad de masas, el periodismo literario comienza a
ser una propuesta poética. Cita este autor a J. M.
Valverde, para quien el periodismo es la propuesta
literaria más propia de nuestro tiempo. Considera que
la literatura española contemporánea hay que buscarla
entre los columnistas.
3. CONCLUSIONES
à Panorama de la literatura actual a la luz de los
géneros modernos: Premio Nobel 2015, Svetlana
Alexiévich, periodista y escritora. Antonio Muñoz
Molina y el género ensayístico.
à La importancia del lector en la configuración de los
nuevos modos literarios: “Superados Proust y Joyce, el
lector del último cuarto del XX no necesita la obviedad
ficcionalizadora de Flaubert o Dostoievski y puede
aportarla por su cuenta a partir de la propuesta de A
sangre fría, de Capote” (Manuel Vázquez Montalbán).
à Lectura crítica: En nuestro momento actual
vivimos una cultura de la información que demanda
una lectura crítica. La antigua afirmación de “es verdad
porque lo he visto escrito”, nunca fue totalmente
cierta. Pero antes, la publicación de un libro o un
artículo pasaba por numerosas etapas de evaluación.
Hoy en día, cualquier persona puede publicar en
Internet lo que desee. Por eso, la lectura crítica se ha
convertido en una nota distintiva de la persona culta.
Podemos decir que hoy día se impone una lectura
ensayística de cualquier texto.
4. BIBLIOGRAFÍA
AULLÓN DE HARO, P. (1992) Teoría del ensayo, Madrid:
Verbum
---- (2005) «El género ensayo, los géneros ensayísticos y el
sistema de géneros», El ensayo literario, Murcia: UM
CARBALLO PICAZO, (1954) «El ensayo como género
literario», Revista de Literatura, Madrid: CSIC
CHILLÓN, Albert (1999): Literatura y periodismo. Una
tradición de relaciones promiscuas. Barcelona: UAB.
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Madrid: Editora Nacioanl.
GÓMEZ MARTÍNEZ, J. L. (1981) Teoría del ensayo.
Salamanca: Ediciones de la universidad
GOMIS, L. (1991), Teoría del periodismo, Barcelona: Paidós.
MARICHAL, J. (1971) La voluntad de estilo, Madrid: Revista
de Occidente
----- (1984) Teoría e historia del ensayismo hispánico,
Madrid: Alianza editorial
PALOMO, María del Pilar (1997): Movimientos literarios y
periodismo en España. Madrid: Síntesis.
TIJERAS, Ramón (2013): Periodismo narrativo y no cción.
Comunicación 21. Revista Vivat Academia, no 3

Tema 40

  • 1.
    1 http://olasdeplatayazulblog.wordpress.com TEMA 40. ELENSAYO. EL PERIODISMO Y SU IRRUPCIÓN EN LA LITERATURA 0. INTRODUCCIÓN El ensayo es un «género no marcado» (Aullón de Haro), en cuanto que es un tipo de texto que se encuentra entre el científico y el literario, destinado reflexivamente a la crítica o presentación de ideas. Es el gran prototipo moderno de la creación literaria y de la perspectiva histórico-intelectual de Occidente. Se trata del género de la individualidad moderna, un intento personal de dar sentido al mundo. Al ser una tentativa, renuncia al dogmatismo y afirma la libertad de espíritu. El periodismo, por su parte, más allá de la polémica sobre su condición de género literario, toma de la literatura la técnica pero pretende cubrir la verdad. La relación del periodismo con la literatura, como dice Chillón es «promiscua», en tanto que bidireccional: «La industria periodística, en concreto, ha transformado las pautas de producción, consumo y valoración social de la literatura: por un lado, contribuyendo a la formación de géneros nuevos —así, la novela realista del XIX o el costumbrismo periodístico-literario de Dickens, Larra o Vilanova—; por otro, impulsando el desarrollo y la difusión de géneros literarios de carácter testimonial, como la prosa de viajes y el memorialismo; en último lugar generando modos singulares de escritura periodística — reportaje, crónica, ensayo, columna y artículo, guion audiovisual— que, en ciertos casos al menos, han alcanzado un alto valor artístico, hasta el punto de influir en la fisonomía de las formas literarias tradicionales»1 . 1. EL ENSAYO Y SU DEFINICIÓN 1.1. Definición del ensayo 2 El ensayo es un escrito en prosa de extensión moderada que se caracteriza por ser una cala profunda sobre un tema que no se pretende agotar. El ensayo es una reflexión desde la perspectiva personal de un autor implícito que se presenta como proyección artística del autor real. Es un género literario en el que el fin estético surge entrelazado con el proceso reflexivo sin sacrificarse el uno al otro. Muestra las ideas en el proceso de su formación, por lo que el juicio que se articula es tan importante como el proceso mediante el cual se conciben y organizan las ideas. Como todo escrito, nace en tensión con el ambiente cultural en que se concibe, pero busca trascenderlo al hacer del ser humano punto de partida y destino a la vez. La ensayística procura alejarse del dogmatismo que aporta el pensamiento hecho –del tratado, por ejemplo– al presentar la idea en su gestación y como invitación, implícita o explícita, al lector a participar y 1 CHILLÓN, Albert (1999): Literatura y periodismo. Una tradición de relaciones promiscuas. Barcelona: UAB 2 Este apartado y el 1.2. están basados en José Luis Gómez-Martínez. Teoría del ensayo. México: UNAM, 1992, resumida en www.ensayistas.org. 3 Con género natural nos referimos a diferencias fundamentales en el acto de la comunicación. Por ello, los primeros filósofos concebían únicamente tres géneros, que ellos denominaron lírica, épica y dramática. a continuar las reflexiones en su propio pensamiento. (Gómez Martínez, Teoría del ensayo). 1.2. Características del ensayo a la luz de su definición. Desde la perspectiva del género literario, el ensayo puede considerarse como género natural en cuanto que busca la comunicación persuasiva mediante la reflexión3 . Como género literario histórico, el ensayo surge como forma de pensar sin una retórica precisa, sin una serie de características formales que lo delimiten. Podemos considerar como antecedentes del ensayo los Diálogos de Platón en la Grecia clásica o las Epístolas de Séneca, aunque sabemos que el término lo fija Montaigne en 1580 (essais), quien, junto con Bacon en 1597, fija los principios básicos del ensayo. Como género natural, es decir, atendiendo a la comunicación que implica, podemos señalar una serie de características propias del ensayo en relación con los participantes de la comunicación, fundamentalmente desde el autor, el propio texto y el lector. CARACTERÍSTICAS DEL ENSAYO DESDE LA PERSPECTIVA DEL AUTOR: Influir en la opinión del lector, no dando ideas hechas, sino adoptando su modo de pensar. El ensayo tiene como función sugerir. Desde el texto, el autor caracteriza al ensayo como una forma de pensar, como confesión intelectual con frecuentes digresiones y carácter dialogal. El objetivo de un buen ensayo no es darnos datos, sino ideas y sugerencias que nos ayuden a reflexionar. Unamuno: «No espere el lector hallar aquí más que indicaciones y sugestiones, meros puntos de reflexión que ha de desarrllar por sí mismo» Ortega y Gasset: «Yo solo ofrezco posibles maneras nuevas de mirar las cosas». Exterioriza su subjetividad en el ensayo, es una confesión intelectual, por lo cual se usa la primera persona. El valor de las ideas del ensayo se juzga por el grado de sinceridad con que el autor las proyecta. Nos importa la humanidad del ensyistas, de otro modo no toleraríamos que tratara temas generalmente del campo de la ciencia o la filosofía y que al mismo tiempo se evadiera de las barreras que la objetividad impone. El tono confesional de los ensayos es la muestra del egotismo connatural al ensayista que, sin embargo, no nos es desagradable ni nos ofende, puesto que nos sitúa como un igual, dispuesto a considerar nuestras opiniones. Estructura próxima a la comunicación oral, lo que da lugar a digresiones. Estas digresiones son una de las diferencias más relevantes del ensayo frente al artículo académico, el tratado o el artículo periodístico, y radica en su estructura, como veremos a continuación, orgánica. Con el primero, lírica, el autor mantiene su persona; en el segundo, épica, crea personajes para exponer su pensamiento; el tercero, la dramática, utiliza la representación para expresar sus ideas. A estos tres géneros se añade tradicionalmente un cuarto, la ensayística, cuyo objetivo es la comunicación persuasiva mediante la reflexión. Estos objetivos en la comunicación, que podemos considerar personal, mimético, dramático y persuasivo, dieron lugar a las primeras clasificaciones en géneros.
  • 2.
    2 http://olasdeplatayazulblog.wordpress.com Temas de actualidaden relación con la condición humana. Mientras que el valor de un artículo periodístico depende del momento en que se escribe, el del ensayo trasciende el paso del tiempo. Se replantean problemas humanos ante los valores que individualizan y diferencian cada época de las anteriores. El ensayista reflexiona sobre el presente, apoyado en la sólida base del pasado y con el implícito deseo de anticipar el futuro por medio de la comprensión del momento actual. Reflexiona sobre un tema sin pretender ser exhaustivo. El ensayo entrega únicamente una reflexión que se caracteriza por su profundidad y su brevedad. Trata su tema desde una de sus perspectivas y busca establecer un nuevo enfoque que confronte nuestra realidad y motive nuestra reflexión. Escribe para la generalidad de los cultos. Lo importante del ensayo es la nueva perspectiva que se da al tratamiento de un tema, por lo que no es ni de especialistas ni de vulgarización. El buen ensayo evita los términos especializados, pero sus reflexiones giran en torno a referencias culturales que demandan cierta preparación humanística al lector.4 CARACTERÍSTICAS GENÉRICAS DEL ENSAYO: Hay que tener en cuenta que en el ensayo lo que importan son las reflexiones, mientras que en un artículo la importancia la adquieren los datos. Son rasgos del ensayo: Escrito en prosa de extensión limitada (un máximo de 30 páginas). La extensión y los objetivos son para tratar un solo tema. Como hemos dicho, el tratado no busca ser exhaustivo, sino que presenta un modo de pensar, que se expresa según fluye en su mente, con una estructura orgánica: interna, emotiva, que proporciona al texto sensación de espontaneidad. Procede de la experiencia que nos muestra el “yo” a través del sentirse reaccionar ante “lo demás”, “lo otro” sí mismo. En el ensayo, el tema principal puede llegar a convertirse en secundario en relación con las posibles digresiones en las que el ensayista se proyecte. La publicación del ensayo suele ser en periódicos o revistas, dado que busca un público inmediato. Esto se ve reflejado en su carácter dialógico. Lo dialogal del ensayo se encuentra en el tono conversacional. Pérez Ayala decía sobre la actitud para escribir que «consiste en suponer, al momento que estoy escribiendo, no tanto que manejo la pluma cuanto que mantengo una conversación, de innumerable radio, con los lectores». La lectura del ensayo, por ello, no puede ser pasiva, dado que deja abierto su radio de acción. El ensayo omite la documentación del artículo. El carácter de reflexión ante la propia herencia cultural del ensayo motiva que sean frecuentes las referencias a las fuentes que establecen los temas de actualidad. Pero estas referencias se encuentran en función del ensayo; sirven únicamente como perspectivas al desarrollo de un pensamiento. Su objetivo no es el de corroborar un dato o confirmar 4 Su misma existencia depende no ya solo de que hable sobre «algo» creado, sino que ese «algo», además, debe estar ya asimilado por los lectores. Al mismo tiempo, el ensayista debe ser un especialista de la interpretación, siente la necesidad de decir algo, pero sabe que lo hace una afirmación. Por esta razón, no se busca la precisión en la cita, que es algo esencial en el artículo especializado o erudito. Decía Maetzu un «de cuya letra me he olvidado, pero cuyo fondo se me ha grabado indeleblemente en la memoria». La cita ha evolucionado en la tradición ensayística: mientas que Antonio de Guevara (s. xvi) imaginaba fuentes ficticias y atribuía a escritores y filósofos ideas propias con el fin de convencer al lector con aparente erudición, Montaigne en el xvii ya usaba citas reales aunque con el mismo valor de soporte erudito. Ortega y Gasset y Unamuno, en el xx incorporaban la cita como parte de la reflexión. Cuestiona los contextos culturales de su momento al presentarlos desde una perspectiva personal. ENSAYO DESDE LA PERSPECTIVA DEL LECTOR: El lector se aproxima al ensayo con una percepción de lo que es el género del ensayo. Con la lectura de un ensayo buscamos el diálogo del que ya hemos hablado. El lector no busca conclusiones en el ensayo, sino que desea encontrar nuevas perspectivas El lector lee los textos como un participante activo. El ensayo debe propiciar que la lectura sea reflexiva a la vez que requiere un lector activo que cuestione y dialogue con el ensayo. Cuando leemos un ensayo, buscamos a un autor particular sin que nos importe mucho el tema que trata. Cuando hablamos del valor de un ensayista nos referimos tanto a las ideas que expresa como a la forma artística. Tiene que ver con que el autor tiene una voluntad de estilo, un deseo consciente de que su ensayo sea una obra literaria: el “cómo” y el “qué” se dice ocupan un mismo plano de valor. 1.3. Las poéticas sobre el ensayo Tardíamente, en el S.XX, se empezó a producir con Theodor Adorno la gran poética del género tanto en sentido poetológico como general. La serie de textos preferentemente, y ya en tradición secular desde Michel de Montaigne y Francis Bacon, denominada con cierta aproximación categorial ensayo, igual que la extensa gama de su entorno genérico, designada por Aullón de Haro como géneros ensayísticos, así como la relación entre ambas, sistema de géneros, constituye una determinación problemática dado que se ha carecido de una efectiva definición genérica. El ensayo es un tipo de texto no dominantemente artístico ni de ficción, ni tampoco científico ni teorético, sino que se encuentra en el espacio intermedio entre uno y otro extremo estando destinado reflexivamente a la crítica o a la presentación de ideas. El ensayo está dentro de esa mitad de la Literatura de discursos no prácticos ni estándares, producciones textuales altamente elaboradas, la mitad no estrictamente artística. Junto al poema en prosa, es el único género, en sentido fuerte, propiamente de invención moderna. El ensayo representa, pues, el modo más característico de reflexión moderna. Establece el desde la perspectiva subjetiva. El valor del ensayo no depende del número de datos que aporte, sino del poder de las intuiciones que se vislumbren y de las sugerencias capaces de despertar en el lector.
  • 3.
    3 http://olasdeplatayazulblog.wordpress.com instrumento de laconvergencia del saber y el idear con la multiplicidad genérica mediante la hibridación fluctuante y permanente. Abarca el conjunto de la gama de textos prosísticos destinados a resolver las necesidades de expresión y comunicación del pensamiento en término no exclusiva o eminentemente artísticos ni científicos. Las tres grandes teorías del ensayo han sido elaboradas por Lukács, Bense y Adorno. LÚKACS, 1910, Sobre la esencia y la forma del Ensayo. Considera que en el ensayo, la forma se hace destino o principio de destino, puesto que el ensayista se inserta en la pequeñez del profundo trabajo mental para meditar sobre la vida, que subraya con modestia irónica. El ensayista medita sobre sí mismo y ha de encontrarse y “construir algo propio con lo propio”, por lo que toma por objeto privilegiado las piezas de la literatura y el arte. Mantiene la idea de que el ensayo trata de ordenar de un modo nuevo cosas que ya en algún momento habían sido vivas. Se da así la paradoja del ensayo: mientras que la poesía toma sus motivos de la vida (y del arte), para el ensayo el arte (y la vida) sirve como modelo. Mientras que la poseía recibe la forma del destino, en el ensayo la forma se convierte en destino. MAX BENSE, Sobre el ensayo y su prosa. Entiende el ensayo como un método de experimentación. Escribe ensayísticamente quien compone experimentando, quien da vueltas de aquí para allá, cuestiona, manosea, prueba, reflexiona; quien se desprende de diferentes páginas y de un vistazo resume lo que ve, de modo que el objeto es visto bajo las condiciones creadas de la escritura. Por tanto, según Bense, el ensayo es la forma más difícil tanto de dominar como de juzgar. THEODOR ADORNO, El ensayo como forma. Destaca la autonomía formal, la espontaneidad subjetiva y la forma crítica del ensayo. Para él, «como crítica inmanente de las formaciones espirituales, como confrontación de lo que son con su concepto, el ensayo es crítica de la ideología». El ensayo se toca con la filosofía en el punto en que no reconoce punto de vista alguno externo a sí mismo: la filosofía del saber absoluto. El ensayo, ni comienza por el principio ni acaba cuando alcanza el final de las cosas, sino cuando cree que nada tiene que decir. A partir de ahí se puede concebir el ensayismo de Adorno como crítica del concepto filosófico de sistema u orden de la totalidad y del antes y el después. Aullón de Haro determina que los géneros ensayísticos en general y, en particular, el ensayo corresponden a las modalidades principales de la teoría y la crítica de la literatura, así como de las artes y por otro lado de la estética, ya se presenten como ensayos tal cual o a través de las modelizaciones empíricas del artículo o a través del marco genérico pre-intencional que delimita la fórmula del prólogo. En efecto, el ensayo es el género y el discurso más eminente de la crítica y de la interpretación, de la exegética y la hermenéutica. En razón de sus dimensiones, puede 5 Supone que en esos comienzos tuvieron responsabilidad cristianos nuevos ligados a la universidad de Salamanca (Alonso y Teresa de Cartagena, Mosén Diego de Valera o Fernando del Pulgar), ya que los antes judíos querían instalarse en el estrato superior del cuerpo social, pese a la hablarse de dos tipos de ensayo, el ensayo breve (a menudo presentado en forma de artículo, o como colección o compilación de éstos) y el ensayo extenso o gran ensayo (con frecuencia presentado unitaria e individualmente en forma de libro) Pueden considerarse dos ámbitos de los géneros ensayísticos: - Segmento compuesto por obras de tendencia de aproximación científica (desprovistas de prescripción temática) à discurso, artículo, panfleto, informe, manifiesto, estudio y tratado. - Segmento compuesto por obras de tendencia o aproximación artística (obras con predeterminación temática): autobiografía, biografía, caracteres, memorias, confesiones, diario, utopía, libro de viajes, aforismo, paradoja, crónica, etc. 1.4. El ensayo en Occidente y España Ya hemos considerado más arriba el origen del ensayo y de las obras ensayísticas. El padre innegable del mismo es MICHEL DE MOINTAIGNE, que escribió Essais, limitando con el género memorias e incluso con la autobiografía como relato elogioso de la propia personalidad. Aprehende el presente constante del yo, moral personal y un conocimiento pleno de la propia individualidad: se incurre por ello en el fragmentarismo y la sistematicidad, de forma que da la sensación de asistir a la realidad del propio existir. Para él, el concepto más consistente para tratar la consistencia del género es el dépouillement, la renuncia a elementos ilusorios como las doctrinas establecidas y fijadas en los tratados, la experiencia ajena, la autoridad de referentes de la cultura, imposiciones de la vida social que impiden la libertad de ser de uno mismo. Capta el presente absoluto, aplicando el juicio personal a ciertos aspectos de la realidad desde nuevos ángulos, con libertad de opciones. Por su parte FRANCIS BACON en Ensayos o Consejos políticos y morales adopta un punto de vista pragmático. Insiste en la utilidad de los aspectos tratados. Entre ambos límites se moverán en Occidente ensayos como los de Locke, Condillac, Voltaire, Rousseau, Unamuno, Ortega, Pope, Manzoni, David Ricardo o Gregorio Marañón. En España, Marichal sitúa los orígenes del ensayismo hispánico en el S. XV 5 . La intención ensayística se vislumbra en Gutierre Díez de Games (El victorial, 1444) y en Antonio de Guevara (Epístolas familiares, 1539). La vocación ensayística profunda aparece en Quevedo, en la España defendida. En el XVIII será el momento del surgimiento del ensayo con Feijoo. Hoy el ensayismo adquiere un cierto papel de tutela del pensamiento y la ética de los ciudadanos. 2. PERIODISMO Y LITERATURA 2.1. Características y géneros del periodismo oposición de los ricoshombres, mucho más limitados ideológicamente en su libertad de criterio y, también, faltos de formación. Juan Marichal en La voluntad de estilo. Teoría e historia del ensayismo hispánico.
  • 4.
    4 http://olasdeplatayazulblog.wordpress.com Los géneros periodísticospueden definirse como modalidades de creación literaria destinadas a ser divulgadas por cualquier medio de difusión colectiva. Esta creación literaria se basa en la interpretación de la realidad a través de convenciones sociales encarnadas en los diferentes géneros periodísticos. La frontera entre periodismo, literatura y ensayo no tiene límites claros en muchos casos; ni siquiera el informativo puro se distingue nítidamente de la literatura. Chillón mantiene que el deslinde entre comunicación periodística/comunicación literaria no tiene sentido desde el punto de vista lingüístico, frente a lo que se siempre se ha mantenido6 . Manuel Vicent ha sugerido que el periodismo es un género literario autónomo que se encumbra en el XX, desarrollando una complejidad que va paralela al papel que ha tenido la prensa en la formación de la sociedad abierta que ha tenido la prensa en la formación de la sociedad abierta en los tiempos contemporáneos. García Márquez pedía en 20057 que se considerada al periodismo ya como un género maduro. La prensa escrita ha sido reducto de la escritura como interpretación de la realidad frente a formas orales de periodismo. El público es hoy más exigente con el texto escrito y reclama escritura transparente, de fácil acceso, con formas y estructuras conceptuales preestablecidas. El tiempo, además, funciona como constricción tiránica en la columna o la crónica, al mismo tiempo que es un excitante para la creación. TIPOLOGÍA DE LOS GÉNEROS PERIODÍSTICOS: Es el medio periodístico el que transcribe la complejidad de lo real en noticia, reportaje, crónica, etc., y así crea un orden que beneficia al periodista y a la capacidad de comprensión e interpretación del público. Los géneros periodísticos se clasifican en dos grupos: informativos (dan a conocer hechos en forma expositiva, descriptiva y narrativa) y de opinión (propagan ideas y usan la forma argumentativa). 1) GÉNEROS INFORMATIVOS: a. Noticia: trata de lo que ocurrió o va a ocurrir y tendrá repercusión social. Se trata que la subjetividad sea mínima. La información responde a las 5 W y la estructura depende del espacio disponible, pero la forma más común es la de pirámide invertida. b. Entrevista: el periodista dialoga con un personaje relevante por interés general. Es como un sistema de comunicación en que el entrevistador sería el emisor, el público-lector el receptor y el medio de la publicación sería el canal. Se ha dividido entre entrevista informativa y de creación (intervienen las dotes personales de quien la realice para captar observaciones, ambientes…)8 c. Crónica: Se define como “información sobre unos hechos ocurridos en un período de tiempo desde el lugar próximo a donde han ocurrido por un informador que es también protagonista, testigo o investigador y que conoce las circunstancias que los rodean”. Su carácter 6 Se ha considerado siempre que en el periodismo destaca la función informativa, por lo que su lenguaje debe ser asequible para permitir una captación inmediata por amplios públicos. En la literatura importaría más la plenitud de la expresión, condición que influye para retardar la lectura, crear perplejidades, que deben ser superadas por un lector más reflexivo y restringido. RIFFATERRE, Semiotics of Poetry, Indiana: 1984. 7 Seminario sobre El futuro del periodismo y el desarrollo profesional de los periodistas de América Latina. Tenía entre sus iniciativas García Márquez la Fundación Nuevo Periodismo, creada en el 95. 8 Miguel Ángel Bastenier sostenía que es imposible ser observantes rigurosos del discurso verbal de los entrevistados, es decir, ser enteramente híbrido hace que se mezclen hechos objetivos con interpretaciones del cronista. Su estilo está entre el periodismo informativo y de opinión. La libertad de estilo tiene límites: es necesario un texto claro, conciso, transparente, donde dominan la oración simple y el párrafo breve. d. Reportaje: Se combinan narración y descripción, pero puede incluir géneros como la entrevista. Profundiza en la noticia con sus antecedentes u otros aspectos siempre que se consideren de interés. El reportaje trata una actualidad no tan efímera como la noticia o la crónica9 . 2) GÉNEROS DE OPINIÓN: a. Artículo de opinión: goza de notoriedad en la prensa actual porque está ligado a especialistas o escritores que establecen una relación firme con su público. En ocasiones pueden estar en contra del periódico como empresa de comunicación. b. Editorial: opinión del medio, no tiene firma y comenta aspectos de gran actualidad. c. Columna: ha representado de forma excelsa el periodismo crítico y exhibe excelente calidad literaria. Sus características son: periodicidad, titulación fija en nombre y tipografía y carácter eminentemente personal. En nuestro tiempo han sido o son columnistas de referencia Francisco Umbral, Manuel Vicent o Raúl del Pozo.10 d. Crítica: cumple tres funciones simultáneas: informa, orienta y educa al lector. La mayor parte se concentran en la sección cultural y de espectáculos. e. Cartas al periódico: son un órgano de expresión ciudadana, en teoría libre, aunque siempre está sometido a los intereses de la publicación. EL PROBLEMA DE LA OBJETIVIDAD EN EL GÉNERO PERIODÍSTICO: Más allá del estilo informativo que caracteriza el estilo periodístico, subyace en él la intención de transmitir la verdad de forma fiel y sin aderezos de ficción, según una noción de lenguaje como moldeador de la realidad: alejarlo de la ficción. Sin embargo, el lenguaje, como tal, sirve para transmitir sentimientos, ideas y deseos, por lo que la actividad periodística es susceptible de verse afectada por los sentimientos, ideas y deseos de quien escribe. No cabe duda de que el lenguaje está ligado a la intención, transmite ideología, condena o salva el comportamiento de los ciudadanos. El periodista actúa como mediador entre la realidad del mundo y el ciudadano, pero esta mediación es interesada y se usa la fuerza del lenguaje literario para trastornar las convicciones del público lector y así predisponer sus juicios o seducir sus conciencias. A partir de los años 60, con el Nuevo Periodismo, se critica el concepto de objetividad y la manipulación informativa se concibe no como efecto deliberado, sino como resultado de condicionantes inexorables: - El acontecimiento excepcional y efímero no deja ver claramente lo que tiene de común con otros fenómenos más permanentes. objetivos, porque «lo que la gente habla no se entiende y lo que publicamos no se ha dicho», con lo que venía a concluir que las comillas eran el gran enemigo del periodismo. 9 García Márquez considera que resulta difícil distinguir entre reportaje y crónica, e incluso entre estos géneros periodísticos y el cuento o la novela. 10 En cuento a la columna y su relación con otros géneros, Francisco Umbral sugirió: «Para conseguir un buen artículo (columna, por influencia anglosajona), hay que sacrificar una noticia, un ensayo y un soneto. (…) El artículo es el solo de violín de la literatura entre la multitud tipográfica del periódico».
  • 5.
    5 http://olasdeplatayazulblog.wordpress.com - La fragmentaciónde lo real exagera la variedad y la pluralidad de la realidad. - El efecto de verdad que da este producto resultante de la industria mass media encubre los mecanismos del sistema y paraliza la capacidad crítica. Otros condicionantes de la objetividad de carácter voluntario son los relacionados con interesa o ideologías. Kline en 1982 analizó tipos de sesgos: - De contenido - De elección de fuentes - Temático - Retórico Como el público se vuelve cada vez menos inocente, los periodistas establecen estrategias para convencer de la objetividad en su narrativa: señalan fuentes, presentan pruebas suplementarias, usan comillas y estructuran la información de forma adecuada y previsible. 11 2.2. La relación histórica del periodismo y la literatura 12 Con la Modernidad aparecen publicaciones artesanales, a veces escritas a mano y sin firma de autor, en la que se publican avisos como Canards. Desde 1609 se publican gacetas bajo protección estatal y como medios de propaganda estatal. También aparecen los mercurios, publicaciones semestrales de origen alemán para orientar sobre la actividad comercial en las ferias. El primer diario nació en Inglaterra, el Daily Courrant (1702). El espacio en que la prensa se comentó fue el café, donde nace la opinión pública. En el S. XVIII se inicia la prensa en España, con los “papeles periódicos”, que se consolida hacia 175013 . Frente al libro, el periodismo tenía una difusión que lo convertía en órgano idóneo para la comunicación de cualquier contenido que aspirara a convertirse en un estado de opinión, fuera político o, por supuesto literario. Desde la libertad de prensa (1869) se desarrolla la prensa informativa con más lectores y mayor tirada. Su aspecto externo es ameno, con contenidos políticos, secciones literarias, pasatiempos, humor, folletines por capítulos… Durante el siglo XIX, con una prensa marcada por la exaltación política, pero también por la crítica literaria y por el costumbrismo (Mesonero Romanos y Mariano José de Larra, principalmente, si bien en los orígenes de la obra de ambos se observan diferencias); junto con la prensa periódica más 11 Tras las fuentes, sin embargo, hay trampas, como señala U. Eco en 1979. La sumisión a la fuente no señala una realidad objetiva independiente, solo explica el testimonio de un presunto hecho. Se corre el peligro de actuar para producir noticias entrando en una “situación de idealismo objetivo”, tal como ocurre con ciertos actos terroristas. Ante estos hechos la prensa debe tomar partido, buscar motivaciones. 12 El periodismo literario —que otros autores llaman periodismo narrativo, denominación más común en América Latina frente a la primera, predominante en Europa— debe ser entendido “no como la literatura publicada en los periódicos y las revistas (las obras ficticias o poéticas), sino como un macrogénero que, bajo otros géneros, agrupa un conjunto de textos que son al mismo tiempo Periodismo y Literatura” (Rodríguez Rodríguez y Angulo Egea, 2010. Pág. 268). 13 Podemos hablar de tres etapas: (1) Consolidación de la prensa (1737- 1750) en el Diario de los Literatos, con labor divulgadora; (2) Madurez (1750-1770), con Ninpho y su fundación del primero diario español (1758), convencional, verán la luz un buen número de colecciones literarias y de revistas de creación artística e incluso de divulgación científica e investigadora. Además del romanticismo, habrá otras corrientes y movimientos literarios y periodísticos, tales como el realismo y el naturalismo. Sin duda, el artífice de la transformación más fértil en esa época del periodismo y su vinculación con la literatura es MARIANO JOSÉ DE LARRA (1809-37), quien pasa de la actualidad cotidiana y pintoresca a los sentimientos y anhelos que afectan al ser humano, en especial al español con su idiosincrasia. Encerró todo ello en la fórmula del artículo, con el presente y un toque atemporal que aún nos cautiva. Se ha dicho que la obra de Larra se mueve en torno a un solo objetivo, la libertad; acaso sea esa la necesidad de todo el periodismo. La polémica salía de la tertulia o la academia al periódico o revista de tal forma que los distintos movimientos (Ilustración, romanticismo, naturalismo, modernismo o vanguardismo) escapaban de un círculo de iniciados para desarrollarse frente a un público espectador. Solo en ese teatro de miles de espectadores podía Pardo Bazán calificar el naturalismo como una cuestión palpitante, o podían adquirir resonancia social los manifiestos vanguardistas europeos. La relación entre periodismo y literatura se acentúa cada vez más a medida que llegamos entramos al siglo XX, como hemos dicho en la introducción, de manera bidireccional: el periodismo y sus facetas primordiales de información y actualidad influirán en una buena parte de la literatura no necesariamente periodística. Así, Delibes escribía que “mi condición de novelista se apoya en mi condición de reportero; el periodismo ha sido mi escuela de narrador”. Es de destacar el papel del llamado “Nuevo Periodismo” iniciado en el ámbito anglosajón por Tom Wolfe junto con Gay Talese. Para Tom Wolfe, lo que se hizo fue arrebatar el centro a la agonizante y esterilizada novela para que el periodismo se convirtiera en el género literario más rico de la época. Los periodistas se sumergían en los lugares y los ámbitos donde ocurrían los acontecimientos, hacían preguntas arriesgadas y entraban en contacto con los más completos desconocidos. Otra consecuencia del movimiento fue el retorno a la gran novela realista que habían visto alumbrar los siglos precedentes. Diario noticioso, curioso-erudito y comercial, público y económico, de Madrid y El Duende Crítico; (3) Decadencia (desde 1770), paralela a la Rev. Francesa con la información política y militar monopolizada por periódicos oficiales como la Gaceta de Madrid o el Mercurio histórico y político. Mientras tanto, la prensa popular se desarrolla en el XVIII con almanaques y pronósticos. Destaca Torres-Villarroel. Esta crisis registra reacciones como la del semanario El Censor, fundado en 1781 por Luis García del Cañuelo, crítico con los usos sociales del pasado. En el XIX aparecen el telégrafo y el tren, lo que ayuda tanto a la difusión de noticias como de los diarios. En España la Guerra de la Independencia acentúa la demanda de información y en 1810 los liberales reconocen la libertad de prensa. Fernando VII vuelve a prohibir toda publicación no oficial, pero tras su muerte en 1834 regresan los liberales exiliados con formas de periodismo traídas de Inglaterra. Al final del reinado de Isabel II, con la Ley de Imprenta de González Bravo nace el Imparcial.
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    6 http://olasdeplatayazulblog.wordpress.com En el casodel panorama español, Camilo José Cela, Gonzalo Torrente Ballester, Antonio Gala o Carmen Martín Gaite son solamente algunos de los nombres de quienes realizaron un trabajo que se puede considerar como periodismo literario. Cultivaron diversos géneros periodísticos, desde el artículo de prensa y el ensayo hasta el diario personal. Pese a su variedad de estilos, temas y visiones, todos ellos aparecen unidos por la característica común de la calidad en el dominio del lenguaje, con un conocimiento certero tanto del registro plenamente literario, asociado a la novela o al cuento, como del periodístico, más propio de la actualidad informativa diaria. En los últimos decenios del pasado siglo los lectores españoles de prensa disfrutaron con la extraordinaria pluma de guras como Francisco Umbral o Manuel Vázquez Montalbán, como hoy lo hacen de otras como Manuel Vicent, Rosa Montero, Antonio Muñoz Molina, Javier Marías, Manuel Rivas o Juan José Millás, por citar sólo unos pocos entre los más sobresalientes En el momento actual se está produciendo un notable auge del llamado periodismo narrativo. Destacan hoy diversos nombres de periodistas de América Latina que demuestran un dominio sin suras del género de la crónica, a modo de híbrido entre la información periodística y la literatura. Son muchos los ejemplos. Uno de ellos, con muchos seguidores en el extenso ámbito de la lengua española, el de Leila Guerriero. Y qué decir de los consagrados maestros como Gabriel García Márquez (Premio Nobel de Literatura en 1982) o del también premio Nobel de Literatura Mario Vargas Llosa. Ambos se encuentran por méritos indudables en la nómina de los más grandes autores contemporáneos dentro de la creación no sólo literaria sino también periodística. Al igual que el estadounidense, también existió un “nuevo periodismo” español, pese a que no contara con una gura central, como la que ocupaba el ya citado TomWolfe en el caso americano “Desde finales de los años sesenta y hasta los primeros ochenta, coetáneamente a la eclosión y la proliferación de los nuevos periodismos en Europa y en Estados Unidos se desarrolló en España una corriente periodístico-literaria marcada, entre otras cosas, por una actitud de acento crítico e intelectual, heredada de la mejor tradición periodística española. La nueva corriente, integrada en su mayor parte por autores nacidos en los años treinta, cuarenta y los primeros cincuenta, recibió un fuerte impulso durante el ocaso del franquismo y los primeros compases de la transición, al amparo de las importantes mudanzas que estaba experimentando la prensa escrita del país”. Chillón. Revistas como Destino, Triunfo, Cuadernos para el Diálogo, Hermano Lobo, Cambio 16, Interviu, La Calle o El Viejo Topo son dignas de mención, así como los siguientes periódicos, entre otros: Informaciones, Madrid, Diario 16, La Vanguar- dia y, sobre todo, El País. Y periodistas como los ya mencionados Manuel Vázquez Montalbán, Francisco Umbral, Manuel Vicent o Maruja Torres. 14 Es Daniel Defoe quien publica en 1722 el primer reportaje novelado que se conoce, A Journal of the Plague Year (Diario del año de la peste), una reconstrucción detallada de la epidemia de peste bubónica que sufrió Londres en 1665. Chillón ha destacado que el periodismo y la novela moderna son coetáneos 14 , lo cual demuestra la adecuación de la evolución de “lo literario” a “lo social” desde la constatación de la evolución de la propuesta lingüística compartida por el emisor y el lector, cada vez más determinante y cualificado. En el tránsito a la sociedad de masas, el periodismo literario comienza a ser una propuesta poética. Cita este autor a J. M. Valverde, para quien el periodismo es la propuesta literaria más propia de nuestro tiempo. Considera que la literatura española contemporánea hay que buscarla entre los columnistas. 3. CONCLUSIONES à Panorama de la literatura actual a la luz de los géneros modernos: Premio Nobel 2015, Svetlana Alexiévich, periodista y escritora. Antonio Muñoz Molina y el género ensayístico. à La importancia del lector en la configuración de los nuevos modos literarios: “Superados Proust y Joyce, el lector del último cuarto del XX no necesita la obviedad ficcionalizadora de Flaubert o Dostoievski y puede aportarla por su cuenta a partir de la propuesta de A sangre fría, de Capote” (Manuel Vázquez Montalbán). à Lectura crítica: En nuestro momento actual vivimos una cultura de la información que demanda una lectura crítica. La antigua afirmación de “es verdad porque lo he visto escrito”, nunca fue totalmente cierta. Pero antes, la publicación de un libro o un artículo pasaba por numerosas etapas de evaluación. Hoy en día, cualquier persona puede publicar en Internet lo que desee. Por eso, la lectura crítica se ha convertido en una nota distintiva de la persona culta. Podemos decir que hoy día se impone una lectura ensayística de cualquier texto. 4. BIBLIOGRAFÍA AULLÓN DE HARO, P. (1992) Teoría del ensayo, Madrid: Verbum ---- (2005) «El género ensayo, los géneros ensayísticos y el sistema de géneros», El ensayo literario, Murcia: UM CARBALLO PICAZO, (1954) «El ensayo como género literario», Revista de Literatura, Madrid: CSIC CHILLÓN, Albert (1999): Literatura y periodismo. Una tradición de relaciones promiscuas. Barcelona: UAB. GÓMEZ APARICIO (1971), Historia del periodismo español, Madrid: Editora Nacioanl. GÓMEZ MARTÍNEZ, J. L. (1981) Teoría del ensayo. Salamanca: Ediciones de la universidad GOMIS, L. (1991), Teoría del periodismo, Barcelona: Paidós. MARICHAL, J. (1971) La voluntad de estilo, Madrid: Revista de Occidente ----- (1984) Teoría e historia del ensayismo hispánico, Madrid: Alianza editorial PALOMO, María del Pilar (1997): Movimientos literarios y periodismo en España. Madrid: Síntesis. TIJERAS, Ramón (2013): Periodismo narrativo y no cción. Comunicación 21. Revista Vivat Academia, no 3