En 2011, se llevaron a cabo trabajos de consolidación en el castillo de Oropesa del Mar, Castellón, con la participación del arquitecto J. Ignacio Gil-Mascarell y un arqueólogo, bajo un presupuesto de 91,043.94 euros. Durante la intervención, se descubrieron estructuras de tapia construidas por los moros, lo que llevó a una modificación del proyecto inicial para exponer estas características. La torre norte, parcialmente derruida en 2008, fue objeto de restauración, resaltando la técnica constructiva de tapiales empleados en su edificación.