La ventilación pulmonar involucra el intercambio de oxígeno y dióxido de carbono y se compone de tres fases: intercambio en los pulmones, transporte de gases y respiración celular. Los pulmones expanden y se contraen a través del movimiento del diafragma y las costillas, generando la inspiración y la espiración. Las presiones pleural, alveolar y transpulmonar son fundamentales para mantener los pulmones en funcionamiento, facilitando el flujo de aire y el intercambio gaseoso.