El modelo cognitivo de Beck ha sido fundamental para entender y tratar trastornos psicológicos, destacando la relación entre pensamiento, emoción y conducta. Este enfoque se basa en la identificación de distorsiones cognitivas y esquemas que afectan la percepción de uno mismo, del mundo y del futuro, especialmente en la depresión. A lo largo del tiempo, se ha refinado y adaptado, integrando conceptos teóricos y prácticos para abordar diferentes trastornos psicológicos.