Este documento describe una práctica innovadora implementada en un jardín de niños en Chenalhó, Chiapas, México para mejorar la comunicación entre estudiantes que hablan español y tzotzil. Al inicio del año escolar, más del 50% de los estudiantes no podían comunicarse efectivamente debido a barreras lingüísticas. La práctica involucró actividades que utilizaron ambos idiomas, traducciones de padres, y materiales que promovieron la inclusión intercultural. Evaluaciones mostraron que la práctica mejoró