El documento analiza buenas prácticas en ambientes de aprendizaje en contextos de educación indígena, enfatizando la importancia de la participación guiada y el andamiaje en el desarrollo cognitivo de los estudiantes. Se discute cómo estas prácticas contribuyen a rescatar tradiciones culturales y a establecer vínculos afectivos entre maestros y alumnos, enfocándose en la educación intercultural y la integración de las lenguas indígenas. Se resalta la necesidad de adecuar las metodologías de enseñanza para atender las necesidades y potencialidades de todos los niños en el aula.