Las pistolas pulverizadoras de pintura funcionan mediante el uso de aire comprimido para disparar aire a gran velocidad a través de un tubo fino situado justo por encima de otro tubo sumergido en pintura, creando una zona de baja presión sobre el tubo de pintura de acuerdo con el teorema de Bernoulli y haciendo que la pintura se eleve y se fragmente en pequeñas gotas en forma de fina niebla.