La alimentación saludable se define como aquella que aporta los nutrientes necesarios para el correcto funcionamiento del organismo y la prevención de enfermedades. Es esencial ofrecer una dieta equilibrada y variada desde la infancia para asegurar un buen desarrollo y hábitos alimentarios sostenibles en la vida adulta. Se recomienda consumir frutas, verduras, y reducir grasas, además de mantener una adecuada hidratación y actividad física.