El documento define el capital intelectual como los conocimientos y ideas de los miembros de una organización que se ponen en práctica para dar ventajas competitivas. Se compone de capital humano, estructural y relacional. En las instituciones educativas, el capital intelectual mejora el aprendizaje, promueve la investigación, ayuda a la toma de decisiones y estimula el desarrollo de nuevos conocimientos.