La auditoría interna evalúa de forma independiente las operaciones de una empresa para garantizar el cumplimiento de sus objetivos y políticas. Se diferencia de la auditoría externa en que es realizada por personal interno y se enfoca en mejorar los procesos, mientras que la externa es para uso de partes interesadas externas. Se basa en normas internacionales que regulan su práctica y establece procedimientos para la comunicación de resultados y seguimiento de hallazgos.