La vacuna BCG se deriva de una cepa atenuada de Mycobacterium bovis y fue desarrollada en 1921 para prevenir la tuberculosis. Su eficacia varía del 60-80% contra las formas graves de tuberculosis en niños y alrededor del 50% contra la tuberculosis pulmonar. Los efectos adversos graves son raros pero incluyen infección diseminada y osteítis, especialmente en personas inmunosuprimidas. Se recomienda la vacunación BCG al nacimiento en áreas con alta incidencia de tuberculosis, pero no en personas VIH positivas