Las redes sociales aportan a las firmas de moda visibilidad, interacción inmediata con el público, y un canal de comunicación rentable que permite conocer y ajustar estrategias basadas en los intereses del consumidor. Proporcionan herramientas para gestionar la reputación, y para involucrar a influencers y líderes de opinión, facilitando así la expansión internacional. Casos de éxito como L'Oréal y Bere Casillas demuestran cómo una adecuada gestión en redes puede transformar la relación con el cliente y el posicionamiento de la marca.