La OMS definió la salud en 1946 como un estado completo de bienestar físico, mental y social, más que la mera ausencia de enfermedad. El enfoque holístico considera las dimensiones físicas, mentales, sociales, emocionales y espirituales del ser humano de manera interdependiente. La salud holística busca alcanzar una óptima calidad de vida a través de comportamientos que aseguren una vida saludable considerando al ser humano como una unidad integrada.