Este capítulo discute si el cliente siempre tiene la razón y explora las expectativas explícitas e implícitas de los clientes. Sugiere que aunque no siempre el cliente sabe cuál es la mejor solución, es importante escucharlo cuidadosamente para entender sus necesidades y preocupaciones. La mejor estrategia es proveer la mejor solución posible para beneficiar tanto al cliente como a la empresa.