La centrifugación separa partículas en solución mediante sedimentación diferencial aplicando una fuerza centrífuga. Las partículas experimentan una fuerza dependiendo de la velocidad angular y el radio de rotación, lo que permite separarlas según su tamaño y densidad. Las centrifugas son utilizadas en laboratorios para separar diversos componentes biológicos como células, proteínas y ácidos nucleicos.