El dengue es una enfermedad viral transmitida por el mosquito Aedes aegypti, que presenta cuatro fases: incubación, febril, crítica y de recuperación. Se clasifica en grados según la severidad, desde asintomático hasta grave, con múltiples manifestaciones clínicas y riesgos identificados. El diagnóstico requiere pruebas específicas y el tratamiento se centra en el soporte hemodinámico y la educación del paciente sobre signos de alarma.