Este documento resume tres demostraciones de Descartes para probar la existencia de Dios. Primero, se basa en la idea innata de infinito en nuestra mente, que requiere una causa infinita. Segundo, descubre que es imperfecto y contingente, por lo que necesita un ser infinito que lo haya creado y conserve. Tercero, la idea de un ser perfecto incluye necesariamente su existencia, de lo contrario implicaría imperfección. Descartes concluye que la existencia de Dios refuta la hipótesis del genio maligno y permite afirmar